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Fertilizantes óseos para mejorar la cosecha

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Fertilizantes óseos para mejorar la cosecha

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¿Es posible producir fertilzante a partir de huesos animales? ¿Y qué beneficios puede tener para la agricultura y el medio ambiente?”

En esta planta de producción húngara, un grupo de científicos europeos trabaja en un proyecto novedoso. Intentan desarrollar un fertilizante orgánico utilizando un ingrediente poco corriente: huesos de cerdo.

“Los huesos de cerdo son ricos en fosfatos y otros minerales”, explica Edward Soméus, ingeniero medioambienta en Terra Humana. “Y si los quemamos obtendremos un carbón que podría reemplazar el uso de fosfatos en la agricultura biológica”.

Los huesos se incineran a una temperatura de 600ºC y al vacío. Al no haber oxígeno, tampoco se emiten gases a la atmósfera.

El producto final se conoce como bio-carbón. Es una materia rica en minerales, pero libre de metales pesados. Esa es, según los investigadores, la principal diferencia con los fertilizantes químicos.

“Los huesos presentan una estructura macroporosa”, continúa Soméus. “Y eso es muy beneficioso para los microrganismos de la tierra, especialmente para los hongos, que encuentran aquí el lugar perfecto para desarrollarse”.

¿Pero dónde y cómo se analiza la calidad y la seguridad de este nuevo producto?La respuesta está en un laboratorio de Budapest, donde un grupo de científicos se asegura de que el fertlizante óseo está libre de cualquier fuente contaminante, como los metales pesados o los hidrocarburmos. Y donde se analizan las muestras para descifrar los secretos químicos de su composición. Los resultados son muy prometedores.

“Este producto es una fuente natural de fosfatos para la agricultura”, asegura Zoltán Palotai, químico en Wessling Hungary. “Porque contiene un 30% de ese material. Aparte del fósforo, también contiene alcalóides como el calcio. De hecho, el fosfato de calcio es el principal elemento que encontramos en su composición”.

Los investigadores estudian ahora la manera de aplicar sus descubrimientos a la agricultura. Y aseguran que las pruebas efectuadas hasta la fecha son concluyentes

“Si usamos un fertilzante óseo de alta calidad”, explica el agrónomo italiano Massimo Pugliese, “los cultivos resistirán mejor a los cambios medioambientales, como la sequía. Además los protege de agentes patógenos. Y todo ello, al final, incide directamente en el resultado de la cosecha”.

El próximo paso es introducir el producto en el mercado.

“Lo más importante es saber si resultará competitivo”, se pregunta el ingeniero agrónomo László Alexa. “Los científicos podemos dar nuestra opinión y demostrar sus efectos beneficiosos. Pero luego hace falta que el producto encuentre su lugar en el mercado, porque producir este biofertilizante implica una una serie de costes adicionales”.

Pese a todo, los investigadores son optimistas y creen que en un plazo de cinco años, los fertilizantes óseos podrían ser una alternativa real para la agricultura europea.

www.refertil.info