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Egipto un año después de la caída de Mursi

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Egipto un año después de la caída de Mursi

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Hace un año, Egipto vivía las manifestaciones más multitudinarias de su historia. Aún más que las que condujeron a la caída de Mubarak.
Pero en aquella ocasión, la movilización popular devolvió el poder a los militares de la mano del exmariscal Abdelfatah al Sisi, elegido con más del 96% de los apoyos. En los últimos 12 meses, la oposición egipcia ha sido silenciada y las derivas autoritarias del Gobierno se denuncian principalmente fuera del país, pero
para muchos egipcios, Al Sisi es el héroe que ha salvado a Egipto de las garras de los Hermanos Musulmanes. Un giro radical teniendo en cuenta que tras la revolución de 2011, los egipcios apoyaron mayoritariamente al islamista Mohamed Mursi, que en junio de 2012 se convirtió en el primer presidente del país elegido democráticamente y en el primer civil en el cargo.

Pero su gestión no tardó en decepcionar. Acusado de ser autoritario, rigorista y poco conciliador, los egipcios volvieron a echarse a la calle para pedir su cabeza.

Un año exacto después de ser elegido, el presidente fue depuesto. El ejército retomó el mando y se lanzó a una caza de brujas contra los Hermanos Musulmanes. Tanto Mursi como centenares de miembros de la cofradía fueron detenidos y juzgados, desatando la cólera de sus seguidores. El movimiento islamista asegura que en estos 12 meses, 1.400 de sus miembros han sido asesinados y 15.000 detenidos. Sobre 683 pesan condenas a muerte. La justicia acaba de confirmar la pena máxima de 183 de esos reos, entre ellos el guía supremo de la cofradía. El régimen de al Sisi, exjefe de los servicios secretos militares en la era Mubarak, no esconde que su objetivo es erradicar a los Hermanos Musulmanes.

Tras expulsar del poder a quien le puso al frente del Ejército, Al Sisi ha movido los hilos para presentarse como el hombre providencial que necesita Egipto, pero no ha conseguido la paz social y tiene varios frentes abiertos, como la prensa.

Acusados de complicidad con los Hermanos Musulmanes, varios periodistas, 3 de ellos de al Yazira, detenidos en diciembre acaban de ser condenados a penas de entre 7 y 11 años de cárcel. Un veredicto que muchos interpretan como un toque de atención dirigido a toda la profesión que la comunidad internacional denuncia con la boca pequeña.

Pero aunque al Sisi dirige el país con puño de hierro, la mayoría de la población apoya su proyecto de sacar al país de la influencia islamista e impulsar una economía a la deriva.

Mohammed ShaikhIbrahim. euronews:
Para hablar del primer aniversario de la destitución de Mursi y de las realidades y retos en la escena política egipcia tenemos con nosotros a Bashir Abdel Fattah, politólogo.

¿Cómo explica lo sucedido en Egipto el tres de julio del año pasado?

Bashir Abdel Fattah. Politólogo:
Lo que sucedió no fue ni una revolución ni un golpe de Estado, porque las revoluciones no duran solo unas horas, sino que cambian la estructura política y social, y también la distribución de la riqueza en la sociedad, y ese no ha sido el caso en absoluto. Tampoco se puede hablar de puch militar, porque los golpes de Estado son movimientos que se dan dentro del régimen político para cambiar la cúpula de ese régimen.

Al ejército egipcio le pidieron que interviniera para deponer al presidente electo porque el presidente rechazaba los mecanismos políticos y democráticos, y como había sido elegido, se aferraba a esa legitimidad, por tanto no había una posibilidad de cambio por medios pacíficos. La gente se echó a la calle para pedir elecciones anticipadas pero Mursi desoyó esas peticiones. Entonces, o el país derivaba hacia una guerra civil entre los partidarios de que Mursi se quedara en la presidencia y los que pedían que fuera depuesto, o el ejército intervenía, y decidió hacerlo ya que tiene la fuerza militar y la monopoliza.

euronews:
¿Cuáles son los principales logros y los principales fracasos a lo largo del año pasado?

Bashir Abdel Fattah:
El principal logro es la restauración del Estado nacional de Egipto y que el ejército se haya mantenido unido, en el sentido de que el Estado nacional egipcio estaba en peligro, porque cuando los Hermanos Musulmanes estaban en el poder, hablaban de la idea de nación, entendida como califato, y no de Estado nacional. El segundo logro es que el ejército no se haya dejado involucrar en conflictos regionales que habrían provocado escisiones internas.

En cuanto a los puntos negativos, tengo que decir que en Egipto no hay consenso nacional. Hay una crisis de confianza, si nos ceñimos a la idea descrita por Francis Fukuyama, “ninguna sociedad puede avanzar a nivel democrático y político sin confianza entre las comunidades y diferentes capas sociales”, y en Egipto actualmente no existe esa confianza ni hay consenso nacional. También están surgiendo muchas preguntas sobre la libertad y la aceptación de otras opiniones en la comunidad, y estamos inmersos en una confusión extrema.

euronews:
¿Qué futuro cree que les espera a los Hermanos Musulmanes tras ser proscritos por la ley egipcia?

Bashir Abdel Fattah:
Espero que el futuro nos depare sorpresas como la reconciliación entre la segunda y tercera generación de los Hermanos Musulmanes y el Estado egipcio.

Para llegar a esa reconciliación, la cofradía tendría que hacer concesiones, sobre todo en sus principales exigencias, como la vuelta de Mursi, del Parlamento, y de la Constitución…yo creo que renunciarán a eso.

Pero también tienen que mirar un poco hacia dentro y hacer autocrítica, como han hecho otras organizaciones como la Yamá Islamiya y la Yihad islámica. También tienen que pedir perdón por acontecimientos pasados y aceptar lo que sucedió el 3 de julio. Creo que Occidente podría tener un papel en esta mediación, porque les interesa que los Hermanos Musulmanes vuelvan a integrarse en el proceso político.