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Escocia, sí, Escocia, no

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Escocia, sí, Escocia, no

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Cuando Dougie Watkin reúne a su ovejas, unas veces lo hace desde Inglaterra, otras, desde Escocia.

Dougie posee 30 hectáreas de tierra cerca de Berwick-upon-Tweed en Inglaterra, justo del otro lado del río, en Escocia, también, tiene arrendadas otras 300 hectáreas. Sus ovejas pasan de un lado a otro a diario.

Para Dougie, la independencia de Escocia supondría algo más que un problema logístico, su vida entera depende de ello.

Dougie Watkin:
“Lo que más me preocupa es la incertidumbre. Poco importa el referéndum, está tan cerca que sus repercusiones son inevitables. Si Escocia se independiza, no creo que nadie pueda explicarme lo que va a pasar, nadie puede medir las consecuencias. Los dos países están tan interrelacionados, han convivido tanto tiempo que nadie puede saber lo que el futuro nos depara.”

Dougie vive en un área conocida como “las fronteras”, una línea simbólica que divide Escocia e Inglaterra y donde familias de ambos lados han convivido y negociado durante siglos.

Una unión que, sin embargo, no todo el mundo desea y será sometida a prueba este 18 de septiembre.

Heather Anderson es dueña de una granja del lado escocés de la frontera. Está a favor de la independencia porque cree que Escocia tiene los recursos necesarios para ser autosuficiente, como petróleo y energías renovables.

Heather le resta importancia a la amenaza que esgrimen ciertos detractores de la secesión sobre la salida de Escocia de la Unión Europea en caso de que gane el SÍ.

Heather Anderson:
“Cuando Escocia vote a favor, este 18 de septiembre, tendremos todavía 18 meses para negociar si continuamos o no dentro de la Unión Europea. Hemos formado parte de ella durante 4 décadas, hemos firmado todos los tratados. Somos más que autosuficientes en materia de pesca, también, en productos cárnicos, exportamos, sobre todo, a Francia. Nuestras exportaciones de productos alimenticios superan los 16.000 millones de euros. Queremos seguir siendo actores dinámicos en la Unión Europea y haremos todo lo posible para permanecer dentro de ella. No queremos marcharnos ni que se nos expulse sin nuestro permiso.”

Bill Parkin vive, también, en Berwick-upon-Tweed, su empresa emplea tanto a escoceses como ingleses. Para él, la independencia sólo acarreará nuevas tasas, más regulaciones, problemas aduaneros y, lo que aún está en el aire: ¿qué moneda?

Bill Parkin:
“La moneda es un problema porque aunque mantengamos la libra esterlina, tenemos que ver qué valor tendrá esa libra cuando tengamos que valernos de ella fuera. Podremos seguir utilizando esa moneda pero, ¿cómo será percibida por el resto del mundo y por el Reino Unido? Su valor estará determinado por factores que no dependen de nosotros. Creo que la unión de la que formamos parte ha funcionado durante tres siglos, ¿por qué intentar cambiarla ahora?”

Volvemos del otro lado de la frontera, en Escocia. Nos encontramos en el pueblo de Eyemouth. James Cook dirige una fábrica de mariscos que exporta a Inglaterra y a la Unión Europea.

Para James, la independencia de Escocia permitirá a empresarios como él mostrar a Europa y al mundo entero la competitividad de los productos escoceses.
La moneda es un asunto secundario.

James Cook:
“Personalmente, pienso que somos un gran exportador para el mercado europeo y apoyamos con firmeza ese espacio europeo. En cuanto a la moneda, creo que podríamos asociarnos tanto al euro como a la libra, aunque, sobre esto, creo que aún faltan muchos puntos por arreglar. La libra es una ventaja segura, es la moneda del Reino Unido y querer, de repente, con tanta osadía, hacernos ver que no podremos usar esa moneda es, simplemente, un poco naif. El campo del no está esgrimiendo esto de manera negativa durante la campaña para asustar a la gente.”

Jim Fullarton es escocés, su mujer Alison, inglesa.Han vivido en “las fronteras” durante más de 40 años.

Han participado activamente en la campaña “Mejor juntos” por la permanencia de Escocia dentro del Reino Unido. Para Jim, empresario y granjero, la secesión sólo acarreará complicaciones.

Jim Fullarton:
“No habrá unión monetaria porque ya nos han dicho hasta la saciedad que el resto del Reino Unido: Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte no permitirán que Escocia pueda beneficiarse de los préstamos del Banco de Inglaterra. Así que, nos convertiremos en una especie de Panamá. Usaremos la libra sin ningún control de nuestros intereses y sin una política monetaria central. La campaña por el sí ha sido demasiado simplista, se ha basado en el lado emotivo, con grandes dosis de euforia y optimismo sin explicarle a las gentes las consecuencias para sus vidas de una Escocia independiente.”