Última hora

Última hora

Los monegascos: una gran familia

Leyendo ahora:

Los monegascos: una gran familia

Tamaño de texto Aa Aa

Son minoría en su tierra pero cultivan una identidad fuerte. ¿Qué es lo que les une a los monegascos? Vamos a verlo en este programa Life Mónaco.

“Solo una cuarta parte de los 37.000 habitantes de Mónaco tienen la nacionalidad monegasca. Les une el sentimiento de pertenecer a una gran familia. En esta segunda edición Mónaco Life, tres de ellos nos desvelan cómo su pasión contribuye a la la construcción de una identidad menegasca fuerte, acorde con su tiempo, incluso manteniéndose a la cabeza.”

Bienvenidos a Venturi, especialista monegasco de vehículos eléctricos y escaparate del principado en el nuevo campeonado internacional de Fórmula Eléctrica. Iniciado en Pekín el pasado mes de septiembre, tendrá su etapa en Mónaco en mayo de 2015. Algo obvio para Michel Ferry, director de las carreras “Grands Prix” del Principado.

“Nosotros ya creamos hace 15 años un rally en Montecarlo de nuevas energías para coches híbridos, eléctricos, de hidrógeno, etc… Y cuando la Federación internacional del automóvil evocó la idea de crear un campeonato 100% eléctrico, nos dijimos. Ahí estaremos, queremos participar.”

Con la vertiginosa media de 497km/h en circuito, Venturi tiene el récord absoluto de velocidad de vehículos eléctricos. Todo un orgullo para Mónaco, que desde hace más de un siglo vive al ritmo de las carreras de coches.

“No podemos ignorar las carreras de automóviles cuando uno ha nacido en el Principado de Mónaco. Es casi una obligación.”

Después de este viaje hacia el futuro, remontamos el tiempo para penetrar en los secretos del tentempié tradicional de Mónaco: el Barbajuan. Es la especialidad de Marc Costa:

“El Barbajuan, el producto monegasco por excelencia, todavía hoy se hace a mano como nos enseñó mamá. ¡Y además están perfectos!”

“¡Deliciosos!…”

El Barbajuan Costa es toda una referencia en el principado. Y se vende en sus ocho panaderías. Veamos la receta…

“Lleva hojas de acelga, jamón, arroz, cebolla, queso y huevo”, explica Alain Szaflik, responsable de la fabricación.

Todo ello envuelto en una fina pasta, se fríe en aceite hirviendo.

Marc y Alain trabajan juntos desde hace 35 años:

“En esta foto están mi madre, mi padre, Alain, aquí presente, la foto fue tomada en 1979, y él acababa de empezar a trabajar aquí, y yo. Estamos haciendo croisanes a mano.”

“Algo particular de Mónaco es que perdura en el tiempo de forma tranquila, pues no hay cambios políticos, no hay cambio de gobierno y hay una especie de tranquiliadd general. Todas la empresas monegascas trabajan a muy largo plazo.”

A Dominique Salvo le gustan los Barbajuan, por supuesto, pero con lo que más disfruta es con las palabras. Enseña el idioma monegasco en el único instituto público de Mónaco: le collège Charles III.

Desde 1976, es una asignatura obligatoria hasta los doce o trece años, y después puede elegirse como materia opcional durante el bachillerato.

“Me gusta el monegasco, asegura Dominique. Me gusta esta lengua y todo lo que transmite. Me parece que es una lengua deliciosa.”

Para los alumnos, aprender el idioma monegasco es una forma de reconocimiento que les permite distinguirse del gran vecino francés.

“En cuanto uno sabe hablar un poco de monegasco, ya se sabe que es de aquí… Y al mismo tiempo, incluso para los extranjeros es una forma de integración.”

Para Dominique Salvo, perpetuar esta lengua vernácula contribuye a mantener una identidad nacional.

“En principio se parece al genovés pero hoy en día solo se habla aquí. Dejar de usarlo sería dejarlo morir y entonces es un pueblo el que pierde su lengua, que no es solo vocabulario sino una forma de ser y de pensar.”

La lección de monegasco acaba aquí. Si le gusta el ballet, la ópera y la música clásica, no se pierda nuestra próxima edición de Mónaco Life.

Para más información:

www.monte-carlo.mc/fr/visites/office-tourisme-monaco