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El Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos, ¿miedo o esperanza?

La comida, los coches, la energía, las finanzas y los productos químicos son algunos de los sectores afectados por el Tratado de Libre Comercio entre

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El Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos, ¿miedo o esperanza?

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La comida, los coches, la energía, las finanzas y los productos químicos son algunos de los sectores afectados por el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos, conocido como TTIP.

Un controvertido acuerdo que el Comité de las Regiones de la Unión Europea ha debatido durante la sesión plenaria del 12 de febrero.

Los partidarios afirman que la economía europea podría ganar 120 mil millones de euros por año debido a la integración de un mercado de 800 millones de consumidores.
Los críticos, sin embargo, dicen que podría conducir a la reducción de las normas de calidad y seguridad de los alimentos y amenzar los derechos sociales y de los trabajadores”

La realidad es que los aranceles ya son bajos, alrededor del 3%, por lo que se estima que el 80% de las ganancias potenciales podrían venir de cortar los costes de las regulaciones.
El sector químico es uno de los más importantes entre EE.UU y la Unión Europea, representando más del 20% de importaciones y exportaciones, junto con los productos farmacéuticos que representan la mitad de dicho porcentaje.

Richard Bergstrom, Director General de la EFPIA apuntó:
“Hoy en día las normas son casi las mismas. Se trata de eliminar la duplicación.
De lo que nos beneficiaremos será de poder traer nuevos medicamentos a los pacientes más rápido, mediante la simplificación de los procedimientos reglamentarios, sin bajar los estándares.
El beneficio será sobre todo para las empresas pequeñas porque las grandes firmas saben como manejar todas estas regularizaciones burocráticas.
De esta forma, las pequeñas empresas podrían encontrar más fácilmente dinero y conseguir inversores”.

El tema de la calidad y la seguridad alimentaria es más controvertido para la opinión pública, a pesar que sólo representa el 5% del comercio bilateral.

Según empresas de alimentación local, que abogan por la sostenibilidad u organizaciones medioambientales los estándares que se exigen en Estados Unidos son más bajos.

Marco Conteiro, director de política agrícola de Greenpeace Europa ha dicho:
La Unión Europea ha prohibido 82 plaguicidas, productos tóxicos químicos que aún se utilizan en EE.UU.
Muchos de ellos se encuentran en alimentos que se venden a los consumidores y en algunos casos, en productos de la Unión Europea no los encuentras porque las normas son 100 veces más estrictas que las de Estados Unidos.
Las empresas químicas han pedido a ambas partes que la Unión Europea baje sus restricciones”.

Pero los pesticidas no son la única preocupación porque también puede que se dé carta libre a productos que ahora están prohibidos, como por ejemplo, la carne de vacuno tratada con hormonas o el maíz tratado genéticamente en los cereales. Los representantes de estas industrias han dicho que la Comisión Europea les garantizó que eso no pasaría.

Mella Frewen, directora general de FoodDrinkEurope comenta:
Además de los transgénicos que usted ha mencionado y las hormonas que han sido prohibidas en Europa y que la regulación mantendrá, hay otras áreas donde se pueden comprometer. Al final esto beneficiará a todos, sobre todo al consumidor que podrá elegir más y los precios serán más bajos”.

Más del 99% de las empresas son pequeñas o medianas. ¿Pero se van a beneficiar de estas medidas las multinacionales?
El Comité de la Unión Europea de las Regiones está preocupado por la solución de controversias inversionista-Estado, un sistema legal paralelo en el que las empresas pueden denunciar a los estados en los que sus leyes afecten a los ingresos de sus negocios.

Marcus Tons, ponente del Comité de la Unión Europea de las Regiones:
“Creo que la Comisión debería renunciar a este tipo de mecanismos de mediación, especialemente, en el caso de dos entidades como EE.UU y EU que tienen una buena jurisdicción y buenos tribunales.
Nosotros no necesitamos mecanismos de mediación.”

Este es uno de los puntos fuertes por los que se opone Francia y Alemania, las dos principales economías de la eurozona.
La comisaria europea de Comercio, que estuvo invitada a discutir el tema en el Comité de las Regiones de la Unión Europea, ha dicho que el acuerdo no se cerrará a finales de año como se esperaba.

Cecilia Malmstrom, la comisaria europea de Comercio ha dicho:
Queremos finalizar el acuerdo en el periodo de mandato de Obama.
Soy consciente de que hay gran escepticismo pero el eurobarómetro que se realizó hace unos días muestra que los ciudadanos de la Unión Europea están a favor porque pueden ver que el comercio puede generar prosperidad y esto es algo que necesitamos para crecer y crear empleo”

La Comisión también ha sido cuestionanda en los Tribunales por no aceptar la petición de un ciudadano que había recogido casi un millón y medio de firmas en 21 países contra el El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones.
Organizaciones de la sociedad civil han prometido que seguirán luchando.