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Irán: cronología de la crisis nuclear

Las dudas sobre la naturaleza del programa nuclear iraní surgieron en 2002, cuando imágenes satélite revelaron la existencia de dos instalaciones

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Irán: cronología de la crisis nuclear

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Las dudas sobre la naturaleza del programa nuclear iraní surgieron en 2002, cuando imágenes satélite revelaron la existencia de dos instalaciones nucleares no declaradas: una planta subterránea de enriquecimiento de uranio en Natanz, a la izquierda de la pantalla, y un reactor de agua pesada en Arak con capacidad para producir cantidades significativas de plutonio. Ambas, desarrolladas clandestinamente desde 1984, hicieron temer una finalidad militar.

Tras anunciar que Irán producía uranio enriquecido, cuyo uso puede ser civil y militar, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), firmó un acuerdo con Teherán en diciembre de 2003, autorizando a la agencia de la ONU a hacer inspecciones in situ.

En 2004, tras acordar con Francia, Alemania y el Reino Unido una suspensión de las actividades de enriquecimiento de uranio, el presidente iraní, Mohamed Jatamí, firmó una hoja de ruta con el Jefe de la OIEA para solucionar el contencioso.

Pero en agosto de 2005, Teherán rompió el acuerdo con las tres potencias de la UE y reanudó la conversión de uranio en la central de Isfaján. Los europeos amenazaron con poner el asunto en manos del Consejo de Seguridad de la ONU.

La elección de Mahmud Ahmadinejad como presidente de Irán, en agosto de 2005, inauguró una nueva era de desencuentros que culminó en abril de 2006, cuando anunció solemnemente que Irán se había unido al club de los países nucleares, y que podía producir uranio enriquecido para alimentar centrales nucleares. El Consejo de Seguridad exigió el cese del enriquecimiento de uranio para el 28 de abril como muy tarde, pero Irán se negó.

En diciembre de 2006, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad una primera ronda de sanciones que incluía la prohibición de vender a Teherán tecnología suceptible de ser utilizada en sus programas nucleares y de misiles.

Siguieron cinco años de impás con nuevas sanciones contra Teherán. En 2010, Ahmadinejad ordenó enriquecer el uranio al 20%, y dos años después, el OIEA advirtió de que Irán disponía de 110 kilos, es decir, la mitad de lo que se necesita para fabricar una bomba atómica.

La elección del moderado Hasán Rohaní en las presidenciales de 2013 abrió una nueva ventana de oportunidad para salir del callejón sin salida por la vía diplomática.

El 24 de noviembre de 2013, Irán y el G5 más uno (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) firmaron en Ginebra un acuerdo provisional histórico que permitió la reanudación de las negociaciones.