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El drama de los africanos que se lanzan al mar para venir a Europa

Es la sonrisa de los niños tras un largo y peligroso viaje. Estaban entre los 500 inmigrantes que desembarcaron en Porto Empedocle, en Sicilia, el

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El drama de los africanos que se lanzan al mar para venir a Europa

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Es la sonrisa de los niños tras un largo y peligroso viaje. Estaban entre los 500 inmigrantes que desembarcaron en Porto Empedocle, en Sicilia, el pasado domingo. En su mayoría son eritreos y somalíes, muchos de ellos menores. Según Save the Children, 450 llegaron el pasado fin de semana. De ellos 317 sin acompañantes adultos.

Han pasado por Libia, por centros como el situado en Misrata, donde son centenares los que comparten el mismo anhelo, atravesar el Mediterráneo y olvidarse para siempre del país del que han huido.

“Si nos envían de vuelta, nos enviarán a la cárcel, y después a luchar en la guerra. No quiero volver a mi país, quiero ir a Europa”, explica una mujer.

Se lanzan al mar con embarcaciones hinchables y son cada vez más numerosos. En el primer trimestre de 2015, 480 han fallecido ahogados, frente a los 50 que hubo en 2014.

Cerca de las costas italianas patrulla la guardia costera islandesa Tyr, que forma parte del dispositivo Tritón. Ante las acusaciones de no hacer todo lo necesario para salvar a los inmigrantes a la deriva, su portavoz Ewa Moncure responde: “Participamos en muchas operaciones de búsqueda y rescate lejos de la costa italiana, por lo general a 40 millas náuticas al norte de Libia”.

Tritón es una operación de patrulla en una zona de 30 millas náuticas desde la frontera sur de Italia. Remplaza a Mare Nostrum, el dispositivo de salvamento italiano al que se puso fin el pasado octubre.Mare Nostrum costaba 9,3 millones de euros al mes, mientras que Triton dispone únicamente de 2,9 millones mensuales.

Se trata de una peso demasiado grande para Italia. El país ya se encuentra desbordado por el gran número de solicitantes de asilo. en lo que va de abril han llegado más de 10.500. Los riesgos no les desaniman. Los inmigrantes no tienen otra opción, como declara un joven somalí de 20 años: “No puedo vivir allí. Si vives allí, únicamente tienes dos salidas: convertirte en soldado o ser un islamista y no quiero morir pronto”.