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Las bombas de la II GM siguen acechando a los alemanes

Setenta años después del final de la II Guerra Mundial, las bombas de entonces siguen acechando a la población alemana. Cada año más de 2.000

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Las bombas de la II GM siguen acechando a los alemanes

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Setenta años después del final de la II Guerra Mundial, las bombas de entonces siguen acechando a la población alemana.

Cada año más de 2.000 toneladas de munición
que no explotó reaparecen a la superficie. Los artificieros de la policía se encargan de detonarlas. Una tarea que se incrementa con cada renovación urbanística.

“El año pasado encontramos 56 toneladas, el anterior un poco menos pero en los 90 llegamos a alcanzar las 120 toneladas. Todo depende de la cantidad de proyectos inmobiliarios que se lleven a cabo. Cada vez encontramos menos pero nadie puede decir que se haya acabado”, decía Detlef Jaab, uno de los expertos de la Policía berlinesa.

Toda detonación o desactivación de estos mortales vestigios de guerra se hace en perfectas condiciones de seguridad, con un perímetro delimitado y evacuando la zona. Aún así siempre hay peligro de accidente. Los expertos consideran que las más viejas son las más peligrosas ya que son las más inestables.

El cuerpo de artificieros calcula que solo en la ciudad de Berlín habría enterradas unas 2.500 bombas y un número mayor de proyectiles.