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Netanyahu forma in extremis una frágil coalición de gobierno

Tanto en Jerusalén como en Tel Aviv, los periódicos abren con la coalición que Benjamin Netanyahu obtuvo in extremis ayer, que es ya tildada de

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Netanyahu forma in extremis una frágil coalición de gobierno

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Tanto en Jerusalén como en Tel Aviv, los periódicos abren con la coalición que Benjamin Netanyahu obtuvo in extremis ayer, que es ya tildada de frágil y muy cuestionada.

El primer ministro israelí saliente necesitaba el apoyo del partido derechista Hogar Judío, Bayit Yehudi, para lograr una mayoría de 61 escaños. Su líder, Naftali Bennett, ha pedido el Ministerio de Justicia a cambio del apoyo de sus ocho parlamentarios.

El pasado 17 de marzo, Netanyahu creó la sorpresa ganando contra todo pronóstico las legislativas, desbancando a la Unión Sionista liderada por Isaac Herzog.

Tras varias semanas de intensas negociaciones, Netanyahu se había asegurado el respaldo de tres partidos -el centrista Kulanu y dos organizaciones ultraortodoxas, United Torah Judaism (UTJ) y el Shas.
El tono de su campaña da una idea clara de las directrices que seguirá su Ejecutivo de coalición.
Esta es su respuesta cuando le preguntan si con él como jefe de Gobierno será imposible la creación de un Estado palestino:
“Ciertamente. Van a presentar una iniciativa internacional para volver a las fronteras de antes del 67, para dividir Jerusalén. Esa es la realidad.Tenemos que formar un, gobierno nacional firme fuerte, encabezada por el Likud para mantener esas presiones a distancia.”

Pero con una mayoría de solo un escaño en la Knesset, todo vaticina que las presiones sobre este gobierno no van a faltar, y además en unos momentos críticos para Israel por las negociaciones con Irán y el enfriamiento de las relaciones con el aliado estadounidense.

Tampoco hay mucho optimismo sobre el futuro del proceso de paz. Los palestinos han manifestado de inmediato su preocupación.

Nabil Abu Rdainah. Portavoz del presidente Abbas:
“Este es un gobierno de derecha que cree en la actividad de los asentamientos, rechaza la solución de dos Estados y que a largo plazo, llevará a la parálisis política. Esto se reflejará en la región y será peligroso no sólo para la cuestión palestina, sino para toda la política regional.”

Como una confirmación del estancamiento crónico del proceso de paz, hace unos días Israel autorizó la construcción de 77 alojamientos para colonos en Jerusalén Este.