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Liberland, ¿utopía o quimera?

En Praga, Vít Jedlička ultima los preparativos para viajar a la autoproclamada República Libre de Liberland. Jedlička anunció el nacimiento de este

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Liberland, ¿utopía o quimera?

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En Praga, Vít Jedlička ultima los preparativos para viajar a la autoproclamada República Libre de Liberland.

Punto de vista

Es un proyecto de alto riesgo y cualquiera que participe, por supuesto, debería saber que no hay garantías de que consigamos la soberanía para Liberland

Jedlička anunció el nacimiento de este territorio en abril. Un país con pocas o, casi ninguna ley pero con mucha, mucha libertad.

Su lema es “Vive y deja vivir”.

“Tenemos un documento oficial. Hemos formalizado una declaración como Estado. Un documento que cualquiera puede encontrar en Internet, por aquí en alguna parte tenemos un original. Lo usamos cuando abrimos nuestra cuenta en PayPal. También decimos que es una organización sin ánimo de lucro registrada en la República Checa hace cinco años cuyo propósito principal es propagar la libertad por todo el mundo”, explica Vít Jedlička.

Pagar impuestos es voluntario y el Gobierno es testimonial. El principal objetivo de su presidente, este joven político checo de 31 años, es establecer un sistema basado en la libertad.

Pero ¿dónde está Liberland?

Liberland está a caballo entre Croacia y Serbia, en tierra de nadie, junto al Danubio. Desde los tiempos de la guerra en la antigua Yugoslavia, ningún país ha reconocido oficialmente su jurisdicción sobre este territorio.

Para llegar a Liberland, euronews ha acompañado a su autoproclamado presidente en un avión de su nueva compañía.

Jedlička, pasó cinco años en la política regional. Afirma que estaba cansado de tantas leyes nacionales y europeas (unas 160.000 páginas, dice). Luego, un amigo le habló de esta tierra de nadie y decidió fundar Liberland.

Un territorio para potenciales nuevos ciudadanos e inversores.

Desde el aire, Jedlička intenta explicarnos dónde está: “Tenemos esa colina grande, luego esa otra pequeña, eso significa que estamos a unos 40 kilómetros de Liberland”.

El aparato no aterriza en Liberland sino en la ciudad croata de Osijek.

El plan es subir en barco por el Danubio, con los nuevos ciudadanos, los llamados embajadores en Liberland.

Incluso hay una sección de la Cruz Roja.

¿Realmente, pude Liberland convertirse en un nuevo paraíso fiscal o es un montaje político condenado a naufragar?

Se calcula que en todo en mundo existen unas 400 entidades autoproclamadas como micronaciones.

Pierre-Louis Boitel es un hombre de negocios francés. Ha invertido en Liberland, y argumenta que no es una micronación.

“La mayoría de las micronaciones están formadas por un pequeño grupo de individuos, a veces por una sóla persona en territorios extremadamente pequeños, una casa y un jardín. Hay otras micronaciones que, por ejemplo, pretenden tener un territorio en el espacio. Liberland ocupa unas 700 hectáreas, tres veces la superficie de Mónaco. Por lo tanto, es perfectamente viable instalarse aquí, construir infraestructuras, edificios, empresas de servicios y un montón de cosas más”, asegura Pierre-Louis Boitel.

Aunque para construir un país, primero hay que establecerse allí.

Y esto es complicado, en ciertas zonas a orillas del Danubio que Croacia y Serbia se disputan desde hace décadas.

Jedlička insiste en su legalidad y reitera que el desarrollo de Liberland llevará prosperidad a la región: “De acuerdo con las leyes internacionales, todo lo que necesita una nación para convertirse en un Estado es un territorio, y nosotros tenemos un territorio al que ahora nos dirigimos. Es totalmente legal coger un territorio que nadie reclama como es el caso de Gornja Siga, este territorio entre Serbia y Croacia que ninguno de los dos países reclama desde hace 24 años”.

“Ahora entramos en aguas de Liberland. Acabamos de cruzar la frontera. Todo son aguas de Liberland”, añade.

Sin embargo, en las últimas semanas, las patrullas de la policía croata son omnipresentes.

Enseguida, el capitán del barco que es serbio, decide dar media vuelta. De momento este será el punto más próximo a Liberland que verán Jedlička y sus incondicionales.

Jedlička no se deja intimidar. Asegura que tiene contacto directo con el Gobierno croata por canales diplomáticos.

El padre fundador de Liberland parece decidido a convencer a todos de que Liberland no es ningún montaje virtual sino el proyecto real de una utopía moderna: “Realmente pienso que en este momento no hay quien nos pare”.

—¿Por qué?

“Porque existe la voluntad de 40.000, 50.000, 300.000 personas que quieren crear un país”.

“Además todos, o la mayoría de quienes han firmado la carta de ciudadanía, tenemos el convenicimiento de que la estructura del Estado debería ser mínima. Sólamente para cosas muy básicas”.

“Ahora tenemos un problema con la policía croata, pero esto no será ningún obstáculo que impida que creemos este Estado. Cuando nos dejen, empezaremos a funcionar como país”, explica Jedlička.

La realidad es bien diferente. Cuando los conocidos como pobladores de Liberland intentan llegar a su territorio son interceptados y detenidos. Como ocurriría al día siguiente de nuestro viaje.

En un principio, el Gobierno croata consideraba el tema de Liberland como un montaje virtual. Ahora, oficialmente, ha declarado que la zona no es ninguna tierra de nadie. Su policía continuará patrullando hasta que lleguen a un acuerdo con Serbia sobre las zonas fronterizas en disputa.

Algunos de los detenidos son de la llamada Asociación de Pobladores de Liberland. Su responsable es Niklas Nikolajsen.

Este suizo, empresario del sector de las nuevas tecnologías y la moneda virtual, dice que los croatas actuan ilegalmente. Que su proyecto tiene recursos y gente aunque, reconoce, cualquier inversión tiene su riesgo: “La Asociación de Pobladores de Liberland, está constituida gracias a donaciones de un grupo inversor llamado Corporación de Pobladores de Liberland. Es una compañía de accionistas que a cambio de invertir en Liberland reciben su título real de propiedad del Estado de Liberland”.

“Si el proyecto tiene éxito será una muy, muy buena inversión. Sin embargo, a la vez es un proyecto de alto riesgo y cualquiera que participe, por supuesto que debería saber que no hay garantías de que consigamos la soberanía para Liberland”.

“No se trata únicamente de crear un paraíso fiscal. Queremos hacer esto porque ya hay demasiados países del mundo con impuestos infernales. Gente que paga el 60 o el 70% de sus ingresos al Estado. Realmente pensamos que estaríamos más en la línea de territorios como Hong-Kong, Lichtenstein o Mónaco para hacer un mundo más libre y con mayor prosperidad para las personas”, comenta Nikolajsen.

La soberanía de Liberland sigue en el limbo. El único criterio de admisión: no ser ni comunista, ni nazi, ni tener antecedentes penales.

Mientras, Jedlička toma juramento a sus nuevos ciudadanos y asegura que ya tienen unos 30.000 ciudadanos.

Además de Constitución, tienen bandera y un himno nacional. Todo lo que necesitan para ser un Estado.