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Balance negativo para agricultores rusos y europeos, al año del embargo

El balance para los agricultores europeos y rusos, un año después del embargo de Moscú a los alimentos occidentales, es igual de decepcionante. Para

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Balance negativo para agricultores rusos y europeos, al año del embargo

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El balance para los agricultores europeos y rusos, un año después del embargo de Moscú a los alimentos occidentales, es igual de decepcionante. Para los europeos, porque les ha supuesto una pérdida importante de ingresos y de forma paralela ha hecho bajar los precios de la carne o la leche. Y, para los rusos, porque la prometida alza de producción, sigue siendo muy limitada. Lo que sí se ha dado es una inflación actual en Rusia del 18%, que en la fruta, legumbres o pescado puede alcanzar el treinta.

La mayor federación de agriculturoes alemana DBV, por ejemplo, cifra en hasta mil millones de euros el dinero que han dejado de ganar por la situación. En 2013, Rusia era uno de los tres mayores mercados de exportación agrícola de Alemania. El embago para este país ha afectado considerablemente a las frutas, las legumbres, la carne y el queso.

Los excedentes de estos productos han tenido problemas para encontrar nuevos compradores, porque el mercado ya está saturado. Como consecuencia, los precios han bajado y han hecho peder todavía más dinero a los granjeros. En Francia, esta caída ha generado desde junio una ola de manifestaciones. Incluso contra sus vecinos.

“Los españoles han logrado despabilarse mejor que nosotros para hallar nuevos mercados porque, aparentemente, se organizan de forma más colectiva”, se lamentó al diario ‘Les Echos’ un representante de la FNSA, la federación agrícola francesa.

Por su parte, los agricultores rusos esperan que las subvenciones este año de 3.500 millones de euros les sirvan para modernizar sus explotaciones. Y así acabar reemplazando las manzanas polacas, el pescado noruego, el queso francés o el jamón español. Pero estas subvenciones chocan contra unas instalaciones muy añejas y años de desidida gubernamental.

Es cierto que, en este último año, la producción de carne rusa ha aumentando en un 6%. Pero la de la leche se ha limitado al 1%. Segun el mininstro de Agricultura del país, Alexandre Tkatchev, en diez años los productos rusos habrán sustituido a los occidentales en los supermercados. Algo que está por ver porque no se sabe cuánto tiempo más durará el embargo como respuesta a las sanciones occidentales por la crisis ucraniana.

Y las inversiones también escasean por una crisis económica marcada, fundamentalmente, por la caída de los precios del petróleo. Y un rublo devaluado también encarece las importaciones de forraje.