Última hora

Última hora

Tsipras y su voluntad de materializar cambios

Su rostro, prácticamente desconocido hace 4 años, es ahora uno de los que más portadas copan dentro y fuera de Grecia: se trata de Alexis Tsipras, el

Leyendo ahora:

Tsipras y su voluntad de materializar cambios

Tamaño de texto Aa Aa

Su rostro, prácticamente desconocido hace 4 años, es ahora uno de los que más portadas copan dentro y fuera de Grecia: se trata de Alexis Tsipras, el político que hizo temblar los cimientos de Europa y que ha conocido la gloria y el oprobio en cuestión de pocos meses.

La pregunta ahora es si, el joven político griego que se forjó una posición de hacedor de reyes preconizando vías alternativas a la de la austeridad seguirá contando con el apoyo de gran parte de los votantes que apostaron por la izquierdista Syriza hace a penas ocho meses para materializar una voluntad de cambio que se ha quedado a medio camino.

Nada hacía presagiar el cambio de rumbo que desgastó tanto su credibilidad en enero, cuando Tsipras juró su cargo y prometió plantar cara a las grandes potencias europeas y a los acreedores internacionales que en sus propias palabras, tenían asfixiado al país.

Para él llegaba el momento de aplicar las políticas que preconizaba desde 2012, cuando Syriza se consolidó como segunda fuerza política del país y Tsipras, como el único líder capaz de devolver a los griegos la esperanza en el futuro. Pero las negociaciones con los representantes del Banco Central Europeo y del FMI, que terminó tirando la toalla, se multiplicaron sin que ninguna de las partes diese su brazo a torcer.
Un atolladero que Tsipras dejó en manos del electorado griego. Su partido instó a los votantes a oponerse al paquete de ayuda, describiendo como “humillantes” sus condiciones: “Decir no es presionar para lograr un acuerdo económicamente viable que ofrezca una solución a nuestra deuda en vez de dispararla y que no socave nuestros esfuerzos para que la economía y la sociedad griegas levanten cabeza”.

Con el “no” confirmado, Tsipras volvió a Bruselas legitimado por el resultado de las urnas, para negociar unos mejores términos de rescate. Pero las cosas no salieron como había previsto. Tras semanas de forcejeo, terminó cediendo y alcanzó un acuerdo con los acreedores que, dijo, no era ni lo mejor ni lo que él quería, pero que logró algunas cosas, como la reestructuración de la deuda.

Castigada por la firma del tercer rescate, Syriza perdió apoyos y las críticas contra Tsipras se multiplican dentro y fuera del partido…hasta que el 20 de agosto, volvió a sacudir el panorama político heleno al anunciar su dimisión y la convocatoria de elecciones. Tras insistir en que hizo “todo lo que pudo” en la negociación frente a una “correlación de fuerzas adversa en Europa”, dejó claro que ahora hay que cumplir con lo pactado aunque habrá que trabajar para “minimizar las consecuencias negativas”.