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El sector de los transportes y el turismo, víctimas colaterales de la crisis de los refugiados en Hungría

La crisis de los refugiados en Centroeuropa tiene otras víctimas colaterales en los servicios de transporte que deben atravesar las fronteras. Estas

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El sector de los transportes y el turismo, víctimas colaterales de la crisis de los refugiados en Hungría

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La crisis de los refugiados en Centroeuropa tiene otras víctimas colaterales en los servicios de transporte que deben atravesar las fronteras. Estas empiezan a estar cerradas, especialmente en un país como Hungría que ha decidido además hacer bloqueos selectivos. A veces, las colas se alargan hasta cuarenta kilómetros. Hay compañías que calculan una pérdida de entre un tres y un cinco por ciento en sus ingresos.

“No podemos cumplir con todos nuestros encargos y hay que pagar por las mercancias que llegan con retraso”, se queja György Wáberer, presidente de Waberer’s International con 3.500 camiones. “Si esta situación se mantiene, probablemente habrá un aumento de los precios”.

Pero Hungría quiere conservar a sus turistas en aumento, a pesar de las imágenes que se han visto por televisión y que no transmitían una idea demasiado buena del país. Los enfrentamientos entre sirios o iraquíes con la policía hace escasas semanas dieron la vuelta al mundo.

“Los refugiados cruzaron las vías del tren y la policía los tuvo que parar, con lo que llegamos una hora y media tarde”, explica esta turista surcoerana.

“Llegamos ayer del aeropuerto y mañana tomamos un tren, pero por el momento no hemos visto ningún refugiado”, cuenta esta otra turista neozelandesa.

En la primera mitad del año, el turismo aumentó un diecisiete por ciento en Hungría. Aunque ahora se empiezan a registrar cancelaciones en hoteles y servicios como el alquiler de apartamentos airbnb.

“No apreciamos ninguna tendencia, las nuevas cifras no estarán disponibles hasta dentro de uno o dos meses”, precisa el director de la oficina nacional de Turismo, Péter Faragó. “Pero la situación la vemos bien, con muchos turistas. Hasta ahora, los números son buenos. Creo que vale la pena venir a Budapest y Hungría porque todavía es un país seguro”.

Otro de los temores son las cancelaciones de seminarios de empresas, en los los hoteles dedicados a congresos internacionales.

“La mayoría de turistas no le tuvieron miedo a la crisis de refugiados en Hungría”, nos cuenta la corresponsal en Budapest de Euronews, Andrea Hajagos. “Se puede comprobar un día laborable viendo llena la plaza enfrente de la basílica de San Esteban”.