Última hora

Última hora

"Es mejor la cárcel en Europa que vivir en Albania"

El día comenzó para Ahmet a las cuatro de la madrugada. Junto a otros 90 albaneses, fue obligado a subir a este avión que lo llevaría de Alemania a

Leyendo ahora:

"Es mejor la cárcel en Europa que vivir en Albania"

Tamaño de texto Aa Aa

El día comenzó para Ahmet a las cuatro de la madrugada. Junto a otros 90 albaneses, fue obligado a subir a este avión que lo llevaría de Alemania a Tirana. Un aparato que realiza habitualmente vuelos charter llenos turistas alemanes a las islas canarias. Hoy traslada de vuelta a los Balcanes a demandantes de asilo.

Punto de vista

"Estoy completamente seguro de que volveremos a intentarlo"

A principios de este año, decenas de miles de emigrantes económicos procedentes de Serbia, Bosnia, Macedonia, Kosovo y Albania se unieron a la oleada masiva de refugiados de guerra de Siria e Irak, cruzando el continente europeo rumbo al país germano.

Un gran número de albaneses que vivían en países europeos en plena crisis económica, como Grecia e Italia, también lo intentaron, buscando un futuro mejor más al norte.

Pero Alemania no les está dando precisamente la bienvenida. Cada semana cientos de ellos son obligados a volver a casa.

A Ahmet no le han dejado quedarse. Pedía un permiso de residencia, pero lo que le dieron fue un billete de regreso a su país.

“Me marché de Grecia hacia Alemania por culpa de la crisis”, cuenta Ahmet Lala. “Me tenían que haber hecho volver a Grecia. Las autoridades alemanas manejaron mal la situación. Me metieron en un avión contra mi voluntad y me enviaron, no de regreso a Grecia, sino a Albania”.

Ya el año pasado, Alemania estableció que los tres Estados balcánicos Serbia, Macedonia y Bosnia-Herzegovina eran “países seguros”.
Ahora Kosovo, Montenegro y Albania han sido añadidos a esa lista. Lo que facilita las expulsiones de los solicitantes de asilo.

Pero, ¿son esos “países seguros” realmente seguros?
Estamos en Engelsberg, un pequeño pueblo del sur de Alemania. Inmigrantes de 22 nacionalidades conviven en la antigua casa de un sacerdote. Entre ellos, varias familias de los Balcanes.

Aquí conocemos a una pareja que había llegado de Bosnia hacía solo unos días. El marido es musulmán, la mujer, gitana. Habían huido de la violencia familiar. Aún tienen miedo, ella pide el anonimato.

“Los problemas empezaron cuando nos casamos y mi suegro se enteró de que soy gitana. Me obligaba a rezar cinco veces al día, a ponerme el velo y respetar el ayuno, todo contra mis deseos. Cuando me quedé embarazada intentó forzarme a abortar, pero yo no quise. La situación empeoró, me atacó. Nos fuimos. Pero nos encontró y nos siguió junto a un grupo de extremistas religiosos musulmanes wahabis. Amenazó con matarnos… Ya no estábamos seguros allí. La única manera de encontrar seguridad era pedir asilo aquí en Alemania”.

El caso de esta pareja albanesa es distinto. A Klodian y Merita no les persigue un familiar, sino la miseria. Durante trece años Klodian trabajó en una fábrica de cuero en Italia. Cuando la planta cerró, regresó a Albania y cultivó patatas. Suficiente para comer, pero, asegura, no para vivir. Se marcharon a Alemania, sin saber que no hay posibilidad de asilo para los inmigrantes económicos. Temen ser deportados en breve.

“Cuando nació mi hija decidí salir de Albania y encontrar una solución en algún otro lugar”, dice Klodian Kapllani. “No puedes ganarte la vida allí. No sé qué hacer, el invierno allí es realmente duro, frío…”

“No hay futuro en Albania”, asegura Merita Kapllani. “Sin trabajo no puedes hacer nada. Sin trabajo no puedes avanzar, no puedes vivir…”

“Si no podemos quedarnos en Alemania tengo que intentarlo en otro país”, insiste Klodian. “Tengo que criar a mis hijos”.

Albania registra ciertos avances, pero su desarrollo económico es lento. El país sigue siendo uno de los más pobres de Europa.

Emigrar a Alemania por razones económicas sin permiso de trabajo es meterse en un callejón sin salida. Perparim lo sabe muy bien. Es uno de los miles de expulsados de los últimos meses.

Mientras nos enseña su pueblo natal en las remotas montañas albaneses, Berlín ultima un cambio legislativo por el que los solicitantes de asilo procedentes de los Balcanes… – Deberán permanecer en campos de refugiados – No podrán trabajar – No recibirán ayudas económicas – No podrán asistir a las clases gratuitas de alemán
Y serán devueltos rápidamente a sus países de origen… Como le ocurrió a Perparim.

“Esperamos encontrar otra forma de regresar a Alemania, anuncia Perparim Tocilla. “Por mi familia, por mis hijos. En cuanto vea una oportunidad, lo haré de inmediato. No estoy seguro de si han entendido mi mensaje. Lo digo de verdad: volveré allí de inmediato”.

Shishtavec es un pueblo de unas 300 viviendas.

Perparim nos cuenta que cincuenta de sus vecinos continúan en Alemania.

La nueva ley de asilo entrará en vigor en noviembre. A partir de entonces los dos vuelos semanales llenos de inmigrantes expulsados podrían pasar a ser diarios.

Puede que los paisanos de Perparim vuelvan pronto por allí.

“Usted ha visto nuestro pueblo, está casi vacío”, comenta. “En 1996 vivía aquí mucha gente. Pero ahora casi todo el mundo ha emigrado a Alemania. Bueno, algunos volvieron o fueron obligados a volver. Yo vivo en casa de mi padre. No tengo que preocuparme por encontrar un techo bajo el que vivir. Pero muchos amigos dejaron sus casas, vendieron su vaca y sus ovejas, todo lo que tenían”.

Perparim vive con todo su clan familiar en un enclave en lo alto de la montaña, a las afueras de Shishtavec. El invierno aislará el pueblo durante medio año. Haxhi, uno de sus primos, intentó emigrar a Austria. También fue enviado de vuelta.

“Estoy al 99 por ciento seguro de que volveremos a intentarlo. Regresaré a Alemania o a Austria porque es mejor estar en la cárcel en Europa que vivir en este lugar de Albania”.

En Tirana hablamos con el ministro del Interior albanés. Aprueba la medida alemana de acelerar los procedimientos de asilo de ciudadanos de países seguros. Las decisiones sobre la concesión o no del estatus deben ser tomadas en una o dos semanas, en lugar de en meses. Pide que Berlín sea menos generoso con los solicitantes de asilo. Cree que reduciendo los incentivos reducirán el número de inmigrantes.

“Hemos pedido ser incluidos en la lista de países de origen seguros”, recuerda Saimir Tahiri. Los ciudadanos albaneses no tienen ninguna razón para pedir asilo político en un país de la Unión Europea. Parece que es mucho más rentable estar en una lista de espera de demandantes de asilo en Alemania que trabajar aquí. En la práctica piden asilo por motivos económicos, algo que es ilegal”.

Existen formas legales de entrar en Alemania para trabajar. Primero hay que ir a la embajada en Tirana y consultar las ofertas de empleo; luego pedir los permisos correspondientes a la oficina de empleo de Alemania Federal. Y después, y solo después, marcharse de Albania.

Ardit lo intentará por la vía legal.

“He pedido a Alemania un visado de trabajo, cuenta Ardit Hajdari. “Ya veremos si es fácil o no conseguirlo. Quiero trabajar como ayudante de cocina en un restaurante”.

Durante la primera mitad de 2015, el cuarenta por ciento de los demandantes de asilo en Alemania procedía de los Balcanes. Berlín mantiene que el asilo político debe estar garantizado para los refugiados políticos, no para los emigrantes económicos.
Los refugiados que huyen de la persecución política o religiosa consiguen protección.
Los inmigrantes que huyen de la pobreza consiguen la expulsión

Tuit de ACNUR sobre la oleada de refugiados en Europa

Saimir Tahiri, Ministro del Interior albanés: ‘‘Albania es un país seguro’‘

euronews ha hablado con el ministro del interior albanés en la capital del país, Tirana. ¿Por qué tantos albaneses abandonan su patria en dirección a Alemania? Saimir Tahiri apoya la política del Gobierno alemán de restringir la legislación de asilo y mandar de vuelta a casa a los inmigrantes económicos. “Alemania debería acelerar el proceso de toma de decisión respecto a las solicitudes de asilo. (La entrevista es en inglés)

Reporter - Albania