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China no habla de derechos humanos en Londres

Las manifestaciones, el rechazo a la calurosa y generosa bienvenida que se le ha otorgado al presidente chino en Londres, han sido escasas pero

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China no habla de derechos humanos en Londres

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Las manifestaciones, el rechazo a la calurosa y generosa bienvenida que se le ha otorgado al presidente chino en Londres, han sido escasas pero contundentes.

Grupos de activistas de derechos humanos corearon esloganes y enarbolaron pancartas al poderoso huésped mientras se dirigía al Palacio de Buckingham.

Londres ya ha anunciado el comienzo de una “era dorada” en las relaciones entre ambos países.

Durante una protesta junto al Palacio de Westminster el pasado lunes, Fabian Hamilton, miembro de la oposición en el Parlamento y responsable de todos los grupos políticos respecto al Tíbet, acusó al primer ministro David Cameron de estar alejándose de los principios de los derechos humanos a cambio de dinero en efectivo chino.

“No es un país al que deberíamos dejar escapar, teniendo en cuenta los abusos de los derechos humanos que nuestro Gobierno ignora tan entusiastamente, en nombre del crecimiento económico”.

El Gobierno británico alega e incluso elogió a Pekín por tratar los asuntos relacionados con los derechos humanos, fuera de los focos, sin hacerlos públicos.

En cambio los activistas insisten en que el Reino Unido tiene el deber moral de trasladar los asuntos tratados durante la visita. “Es profundamente inquietante que el Gobierno británico diga esta semana que solo quiere hablar de comercio y de inversiones, y que los asuntos morales y las preocupaciones por los derechos humanos y la solidaridad con la gente que está sufriendo a manos del Estado chino queden fuera del debate”, explicó David Mepham, director de Human Rights Watch.

La hostilidad declarada del Gobierno chino hacia los activistas de derechos humanos puede ilustrarse con casos como la detención de Liu Xiaobo.

Este disidente participó en las manifestaciones a favor de la democracia de la Plaza Tiananmen en 1989 y fue encarcelado durante once años en 2009 bajo el cargo de “subversión”.

El grupo de apoyo estadounidense Freedom Now hizo pública una carta firmada por doce premios Nobel, en la que solicitaban al primer ministro David Cameron que hiciera un llamamiento público para que Liu Xiabo y su esposa Liu Xia, que está bajo arresto domiciliario, fueran liberados.

También el pasado lunes, el lider en el exilio de la comunidad Uigur, Rebiya Kadeer, criticó desde Japón la generosa acogida al presidente chino. Aseguró que la alfombra roja desplegada para dar la bienvenida a Xi Jinping está manchada de la sangre de las minorías oprimidas. A lo que China respondió que se trataba de un comentario “absurdo”.

Al oeste de China, la región de Xinjuang, lugar originario de los Uigur, al igual que el Tíbet, son algunas de las principales preocupaciones de los activistas de derechos humanos.

La organización Human Rights Watch considera que en estas regiones, la discriminación étnica, la represión religiosa y la censura cultural son justificadas por Pekín en el nombre de la lucha contra el separatismo y el terrorismo.