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La cerveza de cereza belga sufre los efectos de un otoño atípico

La fábrica de Kriek Lambic, en Bélgica, lleva diez días parada por las altas temperaturas.

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La cerveza de cereza belga sufre los efectos de un otoño atípico

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Vestida de rojo y con un dulce perfume de cereza. Así es la cerveza Kriek Lambic, elaborada exclusivamente en Bélgica. Y corre peligro porque en esta fábrica se ha parado la producción hace diez días.

“La cuba está vacía. Normalmente hoy tendría que estar funcionando. Pero teniendo en cuenta la temperatura hemos cancelado todo”, ha dicho Jan Van Roy, jefe de la fábrica Cantillon.

El responsable es el tiempo, demasiado bueno estos ultímos días. La cerveza tiene que enfriarse de noche y al aire libre, respetando la tradicion porque solamente así consigue tener el sabor que la caracteriza.

“No puede enfriarse, simplemente porque tenemos noches demasiado cálidas. La masa líquida llega aquí a 85-90 grados y por la noche se tiene que enfriar hasta los 18-20 grados. Con noches de 15-16 grados es totalmente imposible”, ha respondido Jan Van Roy.

Creen que pude deberse al cambio climático ya que en 115 años, nos aseguran, no han visto nada igual y cada vez tienen menos meses disponibles para elaborar la cerveza.

“Mi abuelo empezaba a mediados de octubre y terminaba a principios de mayo. Hoy comenzamos la mayoria de las veces a finales de octubre o principios de noviembre, si todo va bien, y terminamos a finales de marzo o principios de abril”, ha explicado Jan Van Roy.

Dentro de unas semanas arranca la cumbre sobre el clima de Paris y este maestro cervecero espera que su caso llegue a los lideres para que reaccionen pronto.