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Bertrand Badie:"Dáesh es una empresa de violencia efecto de la descomposición de las sociedades"

Cuatro días después de los atentados de París, hay consenso internacional en un punto: la necesidad de fortalecer la inteligencia y el intercambio de

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Bertrand Badie:"Dáesh es una empresa de violencia efecto de la descomposición de las sociedades"

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Cuatro días después de los atentados de París, hay consenso internacional en un punto: la necesidad de fortalecer la inteligencia y el intercambio de información. Pero tras un primer momento de duda sobre posibles fallos de los servicios secretos, el Gobierno francés asegura que no ha habido ningún error y que el riesgo cero no existe.

Bernard Cazeneuve. Ministro del Interior de Francia:
“Este atentado ha sido preparado y organizado por células que están fuera del territorio nacional mediante la movilización de individuos que no estaban fichados por nuestros servicios.”

Sin embargo, algunos nombres sí figuraban en los archivos policiales y de los servicios secretos. Es el caso del francés Samy Amimour, imputado en 2012 en una causa abierta por terrorismo. Un año después, se fue a Siria y fue objeto de una orden internacional de búsqueda y captura, pese a lo cual consiguió volver a Francia sin ser detenido.

También conocido por las autoridades Omar Ismaïl Mostefaï, francés fichado por radicalización desde 2010. Concretamente era objeto de una ‘Ficha S’, una subcategoría que define a las personas “potencialmente peligrosas para la seguridad del Estado”. Amedi Coulibaly y Cherif Kouachi autores de los atentados de enero y Mohamed Merah responsable de la matanza de 2012 en Toulouse y Montauban también fueron objeto de “fichas S”.

Además, Ankara reveló este lunes que advirtió en dos ocasiones a la policía francesa sobre las actividades de Omar Ismail Mostefai, la primera en diciembre de 2014 y la última el pasado mes de junio.

Tras los ataques del viernes en Europa, la mayoría de los miembros de la UE coinciden en que combatir la amenaza terrorista pasa por garantizar la protección de las frontera externas de Schengen sin por ello enterrar el Tratado.

Pero más allá de las medidas concretas dictadas por la urgencia de la situación, la lucha contra Dáesh, el autodenominado Estado Islámico, pasa por replantearse las condiciones de funcionamiento de las sociedades, según Bertrand Badie, especialista en Relaciones Internacionales y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de París.

euronews:
Bertrand Badie, especialista en Relaciones Internacionales y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de París, Gracias por estar con nosotros. ¿Cree que los atentados de París han cambiado las líneas rojas y la salida de Bachar al Asad es ahora secundaria a la lucha contra Dáesh, el autodenominado Estado Islámico?

Bertrand Badie:
Yo diría que el Gobierno francés está entre dos escollos, el de cambiar la diplomacia como consecuencia de la crisis y de los dolorosos acontecimientos del viernes negro, algo que es prácticamente imposible; o seguir en la misma línea que sólo ha llevado al estancamiento.

Digamos que la elección es una elección intermedia: el Gobierno francés sigue en su línea, que es una línea favorable a la intervención y a las prácticas de intervención, con todos los peligros que implica, pero con una cierta modulación. Se puede interpretar entre otros el paso hacia Rusia, el medio paso implícito hacia al Asad, como pequeños cambios para adaptar esta diplomacia.

euronews:
¿Cree que la comunidad internacional está más unida frente a Dáesh que antes de los atentados?

Bertrand Badie:
El gran problema está ahí, es decir, qué es Dáesh, qué es una acción contra Dáesh o qué es una acción de Dáesh. Se responde a esas preguntas de una manera demasiado fácil, diciendo: “Esto es la guerra.” Pero la guerra en nuestra memoria colectiva europea evoca muchas otras cosas. Evoca un choque de potencias, evoca un choque de Estados, evoca ejércitos que se enfrentan, evoca territorios y fronteras, evoca también una diplomacia dispuesta a actuar y a negociar. Con Dáesh no hay nada de eso, por tanto simplificar la identidad de Dáesh definiéndolo como un proto-estado y considerar que la mejor manera de derrotarlo es la guerra me parece, efectivamente, una respuesta poco acertada.

euronews:
En este mundo globalizado, la amenaza terrorista reposa en células durmientes, ¿qué puede hacer Europa en relación a esto?

Bertrand Badie:
El concepto de célula durmiente nos muestra que lo que está en primer plano hoy en día no son los Estados ni los Ejércitos, sino las sociedades.
Esta violencia viene desde el fondo de la sociedad, esta violencia está organizada por empresas especializadas. Tanto Dáesh como Al Qaeda son empresas de violencia, pero nosotros seguimos pensando en la guerra como si se tratara de un choque de potencias, de potencias estatales, cuando en realidad se trata de los efectos de la descomposición y transformación de las sociedades. Por tanto, es en las sociedades donde hay que replantearse nuestra salvación y nuestra seguridad.

Hay que replantearse incluso las condiciones mismas de funcionamiento de la sociedad francesa, porque en la sociedad francesa no sólo hay células durmientes, también hay abscesos de fijación, de frustración, de humillación, de tensión, de violencia, de rechazo, de intolerancia de todo tipo que son el fermento de este tipo de desastres.
Además, también hay que pensar en las sociedades de origen, en la sociedad iraquí, en la sociedad siria, pensar que esas sociedades estan en guerra porque ya no tienen contrato social, porque están descompuestas, y por tanto la mejor manera de lograr la paz es movilizar a los actores locales, movilizar a los actores regionales para reconstruir su contrato social.
No estoy seguro de que las intervenciones de las potencias, de los Estados que vienen de fuera, y con frecuencia de muy lejos, sean la manera de ocuparse de este tipo de conflictos.

euronews:
Bertrand Badie, gracias.