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Controles reforzados en la frontera rumano-húngara y tensión creciente en la frontera greco-macedonia

Grandes atascos en la frontera entre Rumanía y Hungría debido al reforzamiento de los controles tras los ataques de París. Hasta siete kilómetros de

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Controles reforzados en la frontera rumano-húngara y tensión creciente en la frontera greco-macedonia

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Grandes atascos en la frontera entre Rumanía y Hungría debido al reforzamiento de los controles tras los ataques de París. Hasta siete kilómetros de colas para poder entrar en Hungría, desde Rumanía.

La medida pretende evitar que las personas potencialmente peligrosas, procedentes de zonas de conflicto en Oriente Próximo, entren en Europa. Los afectados la han acogido con paciencia.

“Esta acción es bienvenida, teniendo en cuenta la situación creada en Europa (después de los ataques terroristas de París). Hay que tener paciencia”, dice una afectada.

Mientras, en la frontera entre Grecia y Macedonia la tensión no para de crecer. Unos 3.000 migrantes, bloqueados desde hace tres días en el lado griego, han protagonizado una nueva protesta. Se trata principalmente de iraníes, pakistaníes y bangladesíes, aunque también marroquíes, argelinos, somalíes y nepalíes.

Las autoridades de Macedonia decidieron limitar el paso a su territorio a las personas que huyen de zonas de conflicto: de Siria, Irak y Afganistán.

“Yo no quiero volver a mi país, no tengo una casa a donde ir, en Nepal. Quiero ir a Europa, quiero cambiar mi futuro, quiero hacer mi vida así”, dice un nepalí.

Los migrantes bloqueados en la frontera greco-macedonia han reclamado la apertura de la frontera y han pedido ayuda a Merkel. En sus parcartas podía leerse: “Lo sentimos por Francia, pero no somos peligrosos”, “No somos terroristas” o “También somos refugiados”.