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Homenaje a Claudio Abbado

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Homenaje a Claudio Abbado

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Un magnífico concierto como homenaje al director de orquesta Claudio Abbado, fallecido en enero de 2014. La Filarmónica de París, un impresionante

Un magnífico concierto como homenaje al director de orquesta Claudio Abbado, fallecido en enero de 2014. La Filarmónica de París, un impresionante auditorio, además de un centro de música multifuncional, ha logrado, a estas alturas, eliminar las controversias que le envolvían. Y hoy disfruta de un elevado nivel como un lugar de éxito que acoge los principales eventos internacionales musicales.

En honor de Abbado, el programa incluyó la quinta sinfonía de Mahler, y el concierto número 3 para piano y orquesta de Prokovief, interpretado por una pianista singular, alguien muy querida por el Maestro: Martha Argerich, quien recuerda su primer encuentro: “Vino a la clase de piano de Friedrich Gulda (destacada pianista y compositora austríaca de música clasica y jazz), fue así como nos conocimos. En ese momento tocaba muy bien el piano, cuando estamos con Gulda, en Salzburgo, tuvo que tocar al final del curso porque era uno de los mejores; y creo que en esa ocasión le acompañé en un segundo piano, yo no tocaba, sólo le acompañaba”.

En una conversación con Luca Vitali, enviado especial de euronews a París, Martha Argerich explica que “el primer disco que grabé lo hice con él, pensé en él rapidamente…. era tan especial. Estaba siempre tranquila cuando tocaba junto a él, incluso en los temas más difíciles como los de Mozart, para mi Mozart es terrible, él era capaz de calmarme… tenía algo… y ademas, manteníamos una complicidad absoluta en la música”. Y añade: “Nos comprendíamos sin hablarnos, así es como ocurrían las cosas entre nosotros… sin pronunciar una palabra. De hecho, él apenas hablaba, incluso con la orquesta apenas intercambiaba algunas palabras. Si hubiese estado presente en sus ensayos habría visto que no hablaba, sencillamente, estaba ahí; no decía casi nada: no, no, no, así,… era su manera, exactamente…”.

A Claudio Abbdo le encantaba rodearse de las nuevas generaciones, jóvenes a los que entregaba su tiempo, su energía y su pasión. Entre los muchos que tuvieron el privilegio de trabajar con él, está Lucas Macías Navarro, oboe principal de la Orquesta del Festival de Lucerna, quien recuerda lo que aprendió del Maestro: “El amor, la pasión, el trabajo, el sacrificio, el placer de hacer música juntos, de escucharse los unos a los otros. Todo esto viene a la memoria cuando hacemos, principalmente, música de Mahler: es como un periplo, un viaje por tantos momentos, tantas piezas musicales, momentos que hemos compartido con él, también cenando juntos, viajando juntos… florecen todos estos sentimientos y todos los recuerdos…”.

“Le echo mucho de menos, lo admito. Cuando dirigía era como un príncipe, con un halo realmente aristócrata… Tenía un temperamento fuerte, como el fuego, y al mismo tiempo tenía algo muy especial… era extraordinario!”, concluye conmovida Argerich.