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Educación para la sostenibilidad

Consumo excesivo, contaminación, calentamiento global… Vivimos en un plantea lastrado por décadas de excesos. ¿Cómo enseñamos a la próxima generación

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Educación para la sostenibilidad

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Consumo excesivo, contaminación, calentamiento global… Vivimos en un plantea lastrado por décadas de excesos. ¿Cómo enseñamos a la próxima generación a enfrentarse al futuro? Conoceremos dos proyectos que apuestan por la educación para la sostenibilidad.

Un recreo comestible

El mayor orgullo del colegio Martin Luther King Jr., en California, está escondido a la sombra de los árboles: un huerto de cerca de 4.000 metros cuadrados.

Para la primera clase del día, estos niños de sexto grado se sientan sobre bloques de heno. Geoff Palla, jardinero y profesor les presenta lo que aprenderán durante el día: los misterios de la descomposición.

“Podemos ser muy prácticos con las cosas que encontramos en la naturaleza, de una forma que es una especie de autodescubrimiento. Los niños exploran y encuentran cosas y eso les impresiona más que si se lo dan ya hecho”.

Además de las asignaturas clásicas, aquí los estudiantes aprenden a cultivar frutas y verduras. Preparan el terreno para la próxima cosecha, plantan semillas, hacen la recolecta y compostaje… Son actividades desconocidas para gran parte de los niños.

En un país en el que prevalece la agricultura intensiva e industrial, el proyecto Edible Schoolyard, un “Recreo Comestible”, quiere promocionar la sostenibilidad. A través del cultivo y la jardinería, enseñan a los niños su responsabilidad en materia medioambiental. Kyle Cornforth, es la directora del proyecto.

“También enseñamos a los alumnos gestión ambiental, cómo cuidar el planeta, cómo trabajar juntos para compartir recursos. Sabemos que para hacerte cargo de algo, primero tienes que quererlo. Si a los estudiantes no se les da la oportunidad de tocar la naturaleza y de enamorarse del proceso de cultivar, cocinar los alimentos y compartirlos en la mesa, ¿cómo se espera que cuiden de él?”.

Después pasamos a la cocina, una cocina digna de un gran restaurante. Hoy los estudiantes de séptimo grado van a cocinar polenta. Cuecen la sémola de maíz, cortan las verduras y las hierbas aromáticas y fríen la cebolla. Todos los productos son orgánicos, recién recolectados del jardín o de productores locales.

“Queremos que se den cuenta del tiempo y el esfuerzo que lleva producir comida, para que no desperdicien las cosas que tenemos aquí. Si quieren tirar un tomate para abono, les diría: “piensa en cuando plantaste esa semilla, hace muchos meses”. Para ti tirar ese tomate para hacer abono es solo un segundo, pero estás tirando también meses de trabajo”, explica la profesora de cocina, Esther Cook.

La clase termina con la degustación de este tradicional plato italiano. Nada mejor para hacer que los niños cojan el gusto a la comida sana.

Más información:

edibleschoolyard.org
edibleschoolyard.org/our-story
vimeo.com/esyproject
time.com/72596/alice-waters-edible-schoolyard-time-100

Moravia florece para la vida

Medellín, en Colombia, fue considerada por muchos en el pasado como una de las ciudades más peligrosas del mundo. Ahora se enfrenta a otro grave problema, la contaminación. Un grupo de jóvenes expertos se propuso transformar el vertedero más famoso de la ciudad.

“Lo que nos encontramos en este lugar fue una gran cantidad de residuos mezclados. Cuando funcionaba Moravia este lugar era un basurero a cielo abierto. Llegaban los camiones y depositaban todos los residuos y la basura mezclada y esto es una muestra de ello”, explicaba el estudiante, Joe Sánchez.

Durante la década de los 70 y de los 80, la ciudad de Medellín vio como como muchas personas procedentes de zonas rurales se instalaron cerca de Moravia, que entonces era un enorme basurero. Posteriormente, miles de personas tuvieron que ser reubicadas.

El objetivo entonces era limpiar la tierra. “Florece para la vida” es un proyecto en el que participan administración pública, universidades y estudiantes.

Todo esto fue posible gracias a los cursos del Tecnológico de Antioquia, una institución universitaria donde los estudiantes aprenden química y matemáticas, pero también agronomía e ingeniería ambiental. Uno de los promotores de estos programas fue el profesor, Jorge Montoya:

“La idea real es que, a partir del conocimiento de proyectos reales, los estudiantes puedan tener una forma de enfrentarse también al mundo laboral. La ingeniería ambiental es una gran posibilidad que en este momento que tienen los estudiantes de reconocer y trabajar en proyectos de transformación o de recuperación ambiental que tenemos en Colombia y en otras partes del mundo”.

A través de parcelas de fito y biorremediación y de encapsulación se limpian los residuos contaminantes que aún están en el suelo. Las plantas que se cultivan en estas parcelas proporcionan un sistema natural de tratamiento, y por medio de ellas se logrará, en los próximos años, la eliminación de estos residuos.

Oriol Arrango es más que un jardinero:

“Yo he aprendido mucho, por ejemplo, de la nutrición. Aprendimos la poda de los árboles, aprendimos que hay unas plantas que son necesarias y que tienen que estar aquí”.

Química, agronomía y un buen proyecto que ha transformado una de las zonas más contaminadas de Colombia en un jardín de 30.000 metros cuadrados. Un proyecto no solo ambiental, sino también de desarrollo paisajístico, cultural y social en el que han participado de la mano entidades públicas, universidades y vecinos.

Más información:

www.unescosost.org/project/moravia-florece-para-la-vida

Tecnológico de Antioquia: www.tdea.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=993:proyecto-de-moravia-deslumbro-en-internacional-encuentro&catid=9&Itemid=340

Entrevista con Julio Castro, gerente de Moravia: www.youtube.com/watch?v=aYRyubXmj-E

¿Cree que la sostenibilidad debería ser una asignatura obligatoria en las escuelas? ¿Se enseñan estas asignaturas en las escuelas de su ciudad? Envíenos comentarios a través de nuestras redes sociales.