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Paradojas del petróleo barato

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Paradojas del petróleo barato

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Veintidós superpetroleros aguardaban frente a las costas de Irán para llenar sus tanques de crudo, de hecho 13 de ellos ya casi lo estaban, y zarpar rumbo a la India en cuanto se levantaran las sanciones. La información la dio la agencia REUTERS el 15 de enero. Al día siguiente , el organismo de la ONU para la energía atómica, el OIEA, certificó que Teherán cumplía con lo acordado el 14 de julio pasado acerca de la naturaleza pacífica de su programa nuclear.

Irán tiene prisa por recuperar su cuota de mercado perdida, tras la imposición de sanciones en 2011, a favor de sus competidores del Golfo, el principal: Arabia Saudí.

Con una demanda mundial a la baja, la India es un cliente de excepción para los iraníes: allí las ventas de automóviles crecen un 10% al año, mas que en China.

El regreso de Irán al mercado internacional del petroleo añade mas expectación al increíble giro que ha dado el precio del oro negro en los últimos 18 meses.

De los 100 dólares/barril de mediados de 2014 a los 45 dólares/barril de principios de diciembre de 2015, y a los 30 dólares/barril actualmente, el precio del petróleo ha caído a niveles de hace 12 años.

Y Goldman Sachs predice que caerá hasta los 20 dólares/barril para que los países productores no tengan mas remedio que reaccionar y cerrar el grifo de la oferta.
De momento ninguno lo quiere hacer para no perder clientes. Rusia dice que cerrar y reabrir sus pozos es muy complicado debido a su clima extremo. La caída espectacular del precio del crudo le está costando muy caro, mas de la mitad del presupuesto ruso depende de las exportaciones de gas y petróleo. El Gobierno había hecho las cuentas para 2016 con un barril a 50 dólares y no a 30 dólares. Las primeras consecuencias ya están ahí: la recesión económica se va a prolongar este año y el déficit previsto del 3% del PIB se disparará al 5%.

Arabia Saudí tampoco cede en su política de forzar los precios a la baja iniciada el año pasado con la que inundó el mercado con 10,4 millones de barriles diarios, una cifra record. Su objetivo era hundir a los productores de petróleo de esquisto de Estados Unidos y Canadá, cuyos costes de producción son muy elevados. De hecho el barril de crudo de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, se llegó a vender a 20 dólares, muy por debajo del coste de extracción cercano a los 50 dólares.

Pero cuando los saudíes se disponían a saborear la victoria, la demanda en Estados Unidos, Europa y China se contrajo, entre otras cosas por la clemencia del invierno.

El resultado es que en 2016 habrá un excedente mundial de más de 3 billones de barriles de petróleo.

Para los saudíes las consecuencias también son duras. La petromonarquía ha tenido que recortar sus generosas subvenciones a los carburantes, a la electricidad y al agua debido al deficit presupuestario sin precedentes del 15% del PIB acumulado en 2015.
Paradójicamente ahora que el petróleo es un 70% mas barato que hace 18 meses, los saudíes pagan más por llenar el depósito.

Pero no es la única paradoja de la situación. También en los países importadores de petróleo el impacto de los precios bajos puede ser negativo. Así en la industria de bienes de equipo y la siderurgia en Europa ya se están recortando empleos por la caída de la demanda de sus clientes, las grandes compañías petroleras pero también de los países emergentes cuyas economías son muy dependientes de sus exportaciones de petróleo.