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¿Aumentará Francia la legión de apátridas?

François Hollande, presidente de Francia: “La privación de la nacionalidad no debe tener el efecto de hacer que alguien sea apátrida, pero debemos

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¿Aumentará Francia la legión de apátridas?

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François Hollande, presidente de Francia:
“La privación de la nacionalidad no debe tener el efecto de hacer que alguien sea apátrida, pero debemos poder retirar la nacionalidad francesa a un individuo culpable de violar los intereses fundamentales, los intereses de la nación o de cometer un acto terrorista, aunque sea francés de nacimiento, y digo bien “aunque haya nacido francés” si tiene otra nacionalidad.”

Son declaraciones del presidente francés, François Hollande hace sólo tres meses. Aún no había estallado la polémica sobre la distinción entre los nacidos en Francia y los nacionalizados franceses y el Gobierno no se había visto obligado aún a retirar la referencia a los binacionales de su polémico proyecto de ley pendiente de la aprobación del Senado para retirar la nacionalidad a los terroristas.

En ese texto, se estipula que Francia puede retirar la nacionalidad a todos los franceses, y por tanto, convertir a alguien en apátrida. Lo cierto es que el país no ha ratificado la Convención de Naciones Unidas de 1961 para Reducir los Casos de Apatridia.

Esta convención que han ratificado cerca de medio centenar de países en el mundo, estipula que los Estados signatarios no privarán de nacionalidad a ningún individuo si esa privación les hace apátridas. Pero también precisa que esos mismos Estados pueden conservar la facultad de privar a un individuo de nacionalidad si esa persona tiene un comportamiento gravemente perjudicial para los intereses vitales del Estado.
En otras palabras, anque Francia ratificase el texto, seguiría teniendo la posibilidad de hacer apátridas. Al menos legalmente.

Cerca de 12 millones de personas a lo largo y ancho del planeta carecen de nacionalidad. En ocasiones, por avatares de la historia como el desplome de la URSS o la guerra en Bosnia. Otras, por fallos en los servicios de registros civiles en sus países de nacimiento.

A veces son etnias o minorías que se encuentran de repente, en virtud de una decisión política privadas de su nacionalidad. Este es el caso de los rohingya, una minoría musulmana que dejó de ser oficialmente birmana en 1982.

A los apátridas se les niegan a menudo los derechos humanos fundamentales, como el acceso a la salud, educación, vivienda y empleo. Privar a un individuo de su nacionalidad por terrorismo representa una nueva etapa y crea una situación inédita.

Sólo el Tribunal europeo de Justicia y el Tribunal Europeo de derechos humanos podría frenar en seco a Francia si pretende pasar de la teoría a la práctica, pero llevaría años.