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La nueva generación de pienso para animales

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La nueva generación de pienso para animales

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Una granja experimental alimenta a los lechones con una mezcla de soja, cereales y restos de aceitunas procedentes de la producción de aceite de

Una granja experimental alimenta a los lechones con una mezcla de soja, cereales y restos de aceitunas procedentes de la producción de aceite de oliva. Los científicos quieren comprobar si este menú mejora la salud y productividad de los animales.

Y, según los investigadores, lo hace:

“Buen crecimiento, buena ingesta de alimentación y esto se traduce en menor necesidad de alimento por unidad de carne producida”, explica el microbiólogo Geert Bruggeman.

Julián López Gómez, euronews: Desde el punto de vista de la salud del animal, ¿qué ha aprendido después de estas pruebas?

“Nos hemos fijado en el estado de su tracto gastrointestinal y también hemos estudiado el sistema inmunológico de los animales. Todo estaba bien”, continúa Bruggeman.

Para poder entrar en la cadena alimentaria de los animales la comida tiene que estar deshidratada para aumentar su vida útil de una forma rápida, segura y eficiente.

Los científicos de este proyecto de investigación europeo han creado este prototipo, capaz de deshidratar productos como restos de zanahorias o yogures con algo tan simple como el agua.

Bart Van Droogenbroeck, bioingeniero de ILVO-Food Pilot nos detalla el proceso:

“En la primera parte del prototipo se realiza un baño de agua caliente. Esta energía se transfiere a la cinta de plástico y después a la humedad del producto. Actúa rápidamente lo que permite que el producto se deshidrate en 3 o 5 minutos, en mucho menos tiempo que con otros sistemas”

Julián López Gómez, euronews: “Entonces, ¿es básicamente emplear agua para eliminar el agua que está en los alimentos?”

“Sí, en un circuito cerrado. En realidad estamos calentando el agua y la energía de este agua caliente evapora el agua que está presente en los productos y que causa su deterioro”.

Karen Verstraete, también de ILVO-Food Pilot explica el proceso:

“Un alimento que se está deshidratando está perdiendo su calor, así que los conservamos fríos para que preserven sus vitaminas, su color, sus nutrientes, antioxidantes y sabor. Mantenemos todos estos elementos en el producto final, pero de una forma concentrada”.

Cerca de 100 millones de toneladas de alimentos son desperdiciados cada año en la UE.

Así que los científicos han tenido un amplio campo de estudio para identificar los productos que son más ricos en oligosacáridos, péptidos y antioxidantes, que son muy valiosos para la alimentación de los animales de las granjas y, al final, para la calidad de su carne.

“Nos queremos centrar más en esa comida desechada, que en estos momentos no se valora, como las pieles de las cebollas. Queremos analizar con más detalle qué partes, qué componentes de estos desperdicios son más activos y tienen mayores efectos biológicos en los animales para poder adaptar el proceso a casos concretos”, cuenta Kathy Elst, investigadora de VITO.

La utilización de restos de comida se ha ensayado en cerdos y aves de corral. Los investigadores afirman que han obtenido resultados concretos.

La química Montse Jorba Rafart, del centro Leitat Technological y coordinadora del proyecto NOSHAN explica:

“Hemos desarrollado un gran catálogo de 42 residuos que se están generando hoy en día en Europa y los hemos caracterizado desde aspectos químicos, físicos, microbiológicos y seguridad para identificar los residuos más valorizados para ser empleados como pienso”.

Piensos que los científicos esperan que empiecen a comercializarse en unos dos o tres años.

www.noshan.eu