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Japón apuesta por la tecnología agrícola cinco años después del tsunami

Cinco años después del devastador tsunami de Japón, la región más afectada Tohoku, en el noreste del país, vuelve a florecer, gracias a inovadores

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Japón apuesta por la tecnología agrícola cinco años después del tsunami

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Cinco años después del devastador tsunami de Japón, la región más afectada Tohoku, en el noreste del país, vuelve a florecer, gracias a inovadores proyectos en la agricultura. No se lo pierda en unos momentos en “Focus” en Euronews.

En este primer programa de “Focus” Especial Japón descubrimos cómo la región golpeada por el tsunami, Tohoku prospera de nuevo, cinco años después del desastre.

20.000 hectáreas de tierra quedaron devastadas, pero hoy se han instaurado nuevas iniciativas en la región, para ayudar a los agricultores a rehacer sus cultivos con la ayuda de la tecnología punta.

Estos viveros está situados en la ciudad costera de Yamamoto, conocida desde siempre por su producción de fresas. Aquí, cada fresón se cultiva con el máximo esmero, como señala Tadatsugu Hashimoto: “A las mujeres les digo: cuida las fresas como a tu hijo. Y a los hombres les digo cuida las fresas como a tu mujer.”

Tadatsugu Hashimoto se dedica al cultivo de fresas desde hace 40 años. Perdió todo con el tsunami.

“Recuerdo que el mar se puso muy oscuro, estaba negro como el carbón. Entonces la enorme ola del tsunami se abalanzó contra nosotros. Fue aterrador.”

Él pensó que nunca más trabajaría como agricultor. Pero, cuando le propusieron reactivar su industria agroalimentaria con nuevos equipamientos, cambió de opinión y las ayudas vinieron de todas partes.

Yohei Hashimoto es el vicepresidente del organismo que trabaja en el programa de recontrucción rural:

“Empezamos practicamente de cero, pues aquí no quedó casi nada. No habría sido posible construir estos invernaderos sin el apoyo de muchos países extranjeros a los que les estamos muy agradecidos.”

En estas instalaciones, muchas operaciones han sido automatizadas. La apertura de las ventanas depende de la dirección del viento, los aspersores y el toldo funcionan de manera inteligente para optimizar la atmósfera en el invernadero.

Esta empresa es sólo un ejemplo de un desarrollo rural que aplica métodos únicos de cultivo mediante el uso de nuevas tecnologías en la región.

Famosa por sus arrozales, la región de Tohoku fue considerada durante mucho tiempo el granero del país. Hiroshi Ouchi es otro de los agricultores que no ha tirado la toalla tras el tsunami. Y hoy en día continúa el negocio familiar con su hijo.

Tras el accidente de Fukushima, la radiactividad es una preocupación para los agricultores. Toda la comida de la región se supervisa.

“Enviamos el arroz a las autoridades para el control de calidad, explica Ouchi. Después, recibimos un certificado que demuestra que el arroz no está contaminado.”

Mitsukazu Sakuradani es el coordinador en la región de Tohoku del programa de reconstrucción del Ministerio de Agricultura japonés:

“Podemos ver los resultados de las pruebas en el sitio web del Gobierno y creo que es importante proporcionar una información con base científica para informar a la población.”

En Morioka, la Organización para la Investigación de la Agricultura y la Alimentación Nacional (NARO)trabaja en un proyecto innovador que fue lanzado después del tsunami.

Tomoyuki Yukawa y un su equipo de científicos tratan de desarrollar técnicas cualitativas de cultivo de bajo coste para los campos de arroz.

“Tomamos muestras del suelo de los campos de arroz y analizamos la cantidad de nutrientes que contienen. Aquí pueden ver el mapa de un campo de arroz: la zona roja muestra un área con una gran cantidad de nutrientes y la zona azul una área más pobre, con menos nutrientes.”

Esto permite a los agricultores adaptar mejor la distribución de semillas y fertilizantes. El equipo ha desarrollado incluso tractores con rastreadores GPS que distribuyen la cantidad exacta de fertilizante que necesita el suelo.

Cinco años después del accidente nuclear de Fukushima, la región de Tohoku vuelve a poner la agricultura en su más alto nivel, combinando la riqueza del terreno con la tecnología y los controles de calidad.