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El plástico del futuro

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El plástico del futuro

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Denis Loctier, euronews: “Cada vez somos menos dependientes de los combustibles fósiles gracias a las fuentes de energía alternativas pero, ¿podemos

Denis Loctier, euronews: “Cada vez somos menos dependientes de los combustibles fósiles gracias a las fuentes de energía alternativas pero, ¿podemos prescindir del petróleo en la producción de plásticos? Una tecnología innovadora utiliza componentes vegetales para crear plásticos con propiedades fascinantes. En Zaragoza, España, científicos e ingenieros están desarrollando embalajes ecológicos e inteligentes para el día de mañana”.

Los biopolímeros procedentes de los residuos agrícolas se mezclan con nano aditivos y se funden a 200 grados Celsius. Es la receta básica para el nuevo bioplástico desarrollado en este proyecto de investigación europeo.

La combinación de los componentes controla la dureza de este nuevo material que, además, cuenta con características especiales. Por ejemplo, las nano arcillas crean una gran superficie, una película muy fina de un nanómetro, que actúa como una barrera protectora.

Denis Loctier, euronews: “Entonces, Lydia, ¿por qué este plástico es mejor que el convencional?”.

Lidia García, ingeniera industrial de Aitiip Centro Tecnológico: “Este material consigue ser innovador gracias al proceso. Y el proceso lo que permite es utilizar distintas matrices como es el caso de este material que es biobasado, que proviene de la biomasa, y es biodegradable además de poder añadir una serie de aditivos como este, que es blanquecino, y le confiere propiedades específicas como por ejemplo antimicrobianas”.

Hasta el momento el uso de los bioplásticos ha sido limitado. Los embalajes biodegradables no eran los suficientemente duros como para proteger la comida, los cosméticos o los productos farmacéuticos. La mala plasticidad de esos materiales los hacían incompatibles con las líneas de producción existentes. El nuevo bioplástico soluciona estos problemas.

“En este caso la funcionalidad de los nanoaditivos es la de mejorar las propiedades mecánicas del material, así como mejorar sus propiedades barrera frente al oxígeno, por ejemplo. Así, conseguimos que el material pueda ser procesado por tecnologías convencionales, como esta de soplado, para obtener productos como el que tenemos y os estamos mostrando”, indica Pere Castell, químico orgánico de Aitiip Centro Tecnológico.

Los investigadores han logrado obtener una composición que puede ser producida industrialmente, de una forma similar a la utilizada con los plásticos no biodegradables.

Denis Loctier, euronews: “¿Será fácil para esta tecnología pasar de una escala de laboratorio a una escala industrial?”.

Berta Gonzalvo, directora de investigación de Aitiip Centro Tecnológico: “Es precisamente nuestro papel como entidad y, desde luego dentro del proyecto, el cubrir ese paso entre los resultados científico técnicos y las necesidades de la industria y su puesta en el mercado. De tal forma que actuamos exactamente igual que cuando hubiera un cambio de material en un producto o cuando introducimos una etiqueta inteligente. Esos pasos que hay que realizar para lanzarse es donde nosotros aportamos ese valor y acompañamos a la industria”.

Estos envases cosméticos se han hecho utilizando el proceso llamado de moldeo por inyección; una máquina industrial inyecta plástico líquido en un molde de acero aplicando hasta 85 toneladas de presión. El polímero se solidifica en unos 30 segundos.

Pero hay más: los investigadores tratan de crear un embalaje, además, inteligente integrando sensores y componentes de comunicación.

“Lo que tenemos aquí es un sensor compuesto. La parte blanca es donde está la etiqueta de radiofrecuencia. En el centro hay una película de plástico que es sensible al oxígeno. Si el oxígeno sobrepasa el umbral del 2% la estructura del plástico cambia y cambia de color”, explica Gearóid ÓLaighin, profesor de ingeniería electrónica en NUI Galway.

Una botella biodegradable que conserva con seguridad el producto y alerta a los consumidores cuando ha caducado… ¡Es el plástico del futuro!