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Japón ayuda a retirar minas en Camboya

Hasta hace poco, poner un pie aquí suponía un peligro de muerte. Aquí fueron diseminadas indiscriminadamente cientos de minas durante décadas de

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Japón ayuda a retirar minas en Camboya

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Hasta hace poco, poner un pie aquí suponía un peligro de muerte. Aquí fueron diseminadas indiscriminadamente cientos de minas durante décadas de guerra.

En este segundo programa Focus especial Japón vemos como el proceso de retirada de minas en Camboya ha traído paz y seguridad a las comunidades locales.

“Cuando conseguimos quitar todas las minas pudimos construir esta escuela, explica Sinat Nov, profesora. Aquí los niños reciben la educación necesaria en la comunidad y así se les ofrece la oportunidad de tener un futuro mejor.”

Esta escuela es sólo un ejemplo de los esfuerzos incesantes del Centro de Acción contra las minas de Camboya, CMAC, para la sensibilización y la retirada de minas.

Décadas de guerra han dejado su huella macabra. Keng Sotheara, que trabaja retirando minas, nos muestra algunos explosivos.

“Aquí pueden ver los diferentes tipos de minas que se encuentran en estos campos. Esto es una mina antipersona, aquí hay municiones sin detonar y esto es una mina antitanque.”

Estas armas mortíferas pueden permanecer bajo tierra como un peligro latente durante décadas.

Una región gravemente afectada es Battambang cerca de la frontera con Tailandia.

Camboya sigue siendo uno de los países con más minas del mundo. Unas 1.600 personas trabajan recogiendo artefactos en campos y arrozales, en algunas de las tierras más fértiles y densamente pobladas del país.

Eliminar las minas es una tarea difícil y a menudo peligrosa. Japón es el país que más ha ayudado en la última década donando detectores de minas, perros y desbrozadoras.

Tagaki Shigeru es consejero técnico del Servicio japonés de acción contra las minas:

“Esta es una máquina japonesa para retirar las minas antipersonales. Pesa 34 toneladas. Con estos dientes, labra la tierra. Y puede alcanzar los 30 cm de profundidad.”

Este trabajo ha dado sus frutos: Aquí se han destruído 2,6 millones de minas terrestres y municiones sin explotar (MUSE), como bombas, proyectiles y granadas.

Heng Ratana es el Director General del Centro de Acción contra las minas de Camboya CMAC

“Desde la década de los 80 el gobierno japonés colabora en la construcción colectiva de la paz en Camboya, para que no hay más guerras. Estamos muy orgullosos de ver que los nipones nos ayudan a levantarnos de nuevo y caminar por nosotros mismos.”

Japón no sólo ha enviado equipos técnicos, sino también apoyo financiero y expertos.

Keng Sotheara lleva más de diez años trabajando en zonas con minas.

Cada día, esta trabajadora de 31 años, arriesga su vida examinando los terrenos con su detector de metales, pues siempre hay riesgo de que una mina explote.

“Cuando el detector de metales señala la presencia de un objeto, trato de ser muy prudente. Especialmente en el momento de cavar la tierra, hay que tener mucho cuidado.”

Se cree que en el país aún hay millones de minas terrestres y municiones sin explotar.

Una vez que el terreno está libre de minas se le entrega a las comunidades, algo esencial para el desarrollo económico.

Naoki Kamoshida es Consejero de la Embajada Japonesa en Camboya:

“Nuestro objetivo es alentar al país a ser libre, democrático y con una sociedad estable. La estabilidad de Camboya es importante para la estabilidad de toda la región.”

“Desde que el Centro de Acción contra las minas de Camboya (CMAC) ha retirado los explosivos ya no tengo por qué tener miedo cuando trabajo en el campo, dice Chanry Vap, agricultora camboyana. La vida de mi familia ha mejorado mucho”.

Este campo que antes era un peligro de muerte, es ahora una tierra llena de promesas y ha devuelto a la gente su medio de vida.