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Mi robot, mi amigo

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Casper ha sido diseñado para ayudar a los niños que están hospitalizados con cáncer. Actualmente está siendo testado en este hospital de Lisboa

Casper ha sido diseñado para ayudar a los niños que están hospitalizados con cáncer. Actualmente está siendo testado en este hospital de Lisboa. Casper no es un robot normal. Ha sido construido para percibir lo que le rodea e interactuar. Y como van a ver en este reportaje, no es, precisamente, un juego de niños.

Casper juega y habla; tiene unos sofisticados sensores, unos dispositivos para captar imágenes y sistemas de navegación que le permiten moverse de manera autónoma, reconocer a los jóvenes pacientes y esquivar obstáculos.

Los médicos aseguran que está haciendo un buen trabajo.

“Nos preocupa como los niños usan estos aparatos electrónicos individuales.
Muy a menudo esta actitud hace que los menores hospitalizados tengan una relación con la tecnología basada en hábitos individuales, de soledad. Creo que un robot como este puede promover la interacción social, una interacción común basada en grupos que utilicen la misma tecnología”, apunta Filomena Pereira, pediatra especialista en oncología en el Instituto de oncología portugués Francisco Gil.

Casper ha sido diseñado por investigadores en un proyecto europeo cuyo objetivo era estudiar cómo la robótica social puede ayudar en actividades educativas y de entretenimiento para niños que deben ser tratados medicamente

Y según los investigadores, los desafíos eran enormes.

“Nuestro primer desafío era encontrar una buena plataforma robótica. Necesitábamos un robot capaz de caminar con una persona, por lo que su velocidad máxima tenía que ser de unos dos metros y medio por segundo”, señala João Silva Sequeira, ingeniero en la Universidad de Lisboa y coordinador de este proyecto.

“También tuvimos que encontrar un robot con la apariencia correcta. Estamos tratando con pacientes infantiles así que necesitábamos un robot simpático. Por eso entrevistamos a unos 100 niños y les preguntamos cómo debía de ser el robot. Y luego el otro reto era desarrollar los conceptos de ingeniería con los que el robot está equipado. Casper debe interactuar con todo lo que le rodea. Por lo que contiene algunas innovaciones tecnológicas. Innovaciones que tienen que tener en cuenta también aspectos sociales. El robot tiene que percibir el entorno social en el que se mueve”, señala João Silva Sequeira

Fue en este laboratorio, en la Universidad de Lisboa, donde algunos de los sistemas del robot fueron desarrollados.

La compleja tecnología se unió aquí con otros conceptos como el de la psicología para desarrollar la infraestructura de percepción de Casper.

El objetivo final es, básicamente, facilitar la interacción entre los humanos y los robots de una manera constructiva.

“Me gustaría que, como desafío, los desarrolladores de Casper siguieran incrementando su capacidad de interacción con los niños. Sé que es difícil; es la parte más difícil. Pero sería genial que los niños pudieran crear aún más lazos de afecto con el robot. Realmente ellos necesitan establecer lazos de afecto con los objetos que les rodean en su vida diaria aquí, en el hospital”, apunta João Silva Sequeira, ingeniero en la Universidad de Lisboa y coordinador de este proyecto.

Los investigadores esperan que Casper pueda convertirse en un verdadero compañero robot en otros hospitales de Europa en menos de tres años.

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