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Dos años después las niñas nigerianas de Chibok siguen sin volver a casa

Dos años después no las olvidan. Con esta protesta reclaman en Nigeria la puesta en libertad de las 219 niñas que fueron secuestradas en una escuela

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Dos años después las niñas nigerianas de Chibok siguen sin volver a casa

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Dos años después no las olvidan. Con esta protesta reclaman en Nigeria la puesta en libertad de las 219 niñas que fueron secuestradas en una escuela por el grupo terrorista Boko Haram. Pese al tiempo transcurrido las familias siguen sin perder la esperanza de poder volver a ver con vida a las niñas.

“Cuando esto ocurrió, honestamente, sentí como si yo hubiera desaparecido de la faz de la tierra. Hubiera sido para mi mejor eso que estar viva y estar sufriendo esto”, señala una de las madres de las niñas.

Se calcula que Boko Haram ha secuestrado a más de 2.000 mujeres en los últimos años, pero el caso de las niñas de Chibok conmocionó al mundo por lo masivo del caso y por la edad de las víctimas.

Hace solo un par de días dos mujeres aseguraron haber identificado a sus hijas en un vídeo reciente del grupo que lidera Abubakar Shekau.. Naciones Unidas teme que muchas de ellas hayan sido asesinadas mientras que otras estarían siendo utilizadas para cometer atentados.

En un informe Unicef denuncia que los terroristas han utilizado niños en uno de cada cinco atentados suicidas cometidos el año pasado en la región, una cifra diez veces superior a la registrada en 2014.

“Cuando un grupo extremista violento pone un cinturón de explosivos a una niña de siete años y la manda a un mercado para que vuele por los aires, para mi eso es la personificación del mal. No puedo pensar en nada más terrorífico. 1’21’‘ En el norte de Camerún 63 personas se han hecho explotar a sí mismos en un mes, el mes de enero. Y la mitad de esos ataques-suicidas eran niñas y mujeres”, señala el coordinador humanitario de la ONU para el Sahel, Toby Lanzer.

Según el portavoz de Unicef muchos de los menores ni siquiera saben que llevan esos explosivos, que son detonados a distancia. Los objetivos de sus ataques continúan siendo escuelas y mercados, no sólo en Nigeria sino también en los países vecinos como Camerún o Níger o Chad.