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Francia tiene el promedio de suicidios en las prisiones más elevado de Europa

Francia, según el informe anual del Consejo de Europa, tiene el promedio de suicidios en las prisiones más elevado de Europa. La prisión de

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Francia tiene el promedio de suicidios en las prisiones más elevado de Europa

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Francia, según el informe anual del Consejo de Europa, tiene el promedio de suicidios en las prisiones más elevado de Europa.

La prisión de Fleury-Mérogis, a casi treinta kilómetros al sur de París, es la mayor cárcel europea. Hoy cuenta con 4.200 détenus.

Hoy vemos el caso de Morad Zennati, detenido en 2009 por posesión de drogas, se suicidó con 31 años en 2010 con una sobredosis de psicotrópicos. Sufría de claustrofobia.

Rahma Zennati, hermana de Morad, nos recibe en su piso en Lille, al norte de Francia.

La familia ha presentado una denuncia por “no asistencia a persona en peligro”. En este archivo están las últimas cartas de Morad pidiendo auxilio. Y las cartas a la administración y al Presidente de la República solicitando la admisión en régimen abierto.

“Fui a visitar a mi hermano, que antes de entrar en prisión medía un metro noventa y pesaba 120 kilos, y me lo encuentro en silla de ruedas. Yo no soy médico, pero me dije aquí hay un problema.La explicación, según ellos, es que lo hacía aposta que lloraba todo el tiempo durante las visitas. Y que no me preocupara, que en la próxima visita, seguiría vivo… Hasta el día en que, nos fuimos y ya no volvimos a verle con vida.”

Entonces le avisaron a usted de que su hermano Morad estaba en el hospital y fue a verle.

“Sí, fui a verle y cuando entré todavía tenía convulsiones, después de 48 horas de asistencia respiratoria, asegura Rahma, que rompe a llorar. Estaba esposado y además con un policía dentro de la habitación… Cuando ví al policía le pregunté: ¿de verdad cree que se va a escapar? En fin, también había otros pacientes. Y sobre todo me quedé horrorizada al verle con la respiración asistida. Pensé: está medio muerto y le tienen esposado…”

“Mi hermano no soportaba la encarcelación. Antes no había tomado psicotrópicos, ni antidepresivos. Mi hermano no era adicto a los medicamentos. Pero como no aguantaba la cárcel, el servicio médico consideró que para soportar mejor la reclusión había que darle ese tratamiento.”

“Cuando fui a recoger sus cosas, prosigue Rahma, me encontré una serie que bolsas con 10 ó 15 valiums, una docena de Imovane, Xanax… Una mezcla de benzodiazepinas, neurolépticos, antidepresivos, somníferos… Todo ese cócktel… ¿No puede resultar fatal para una persona?”

Veamos cómo se realiza la distribución de medicinas en la farmacia del centro penitenciario de Longuenesse, en la región Norte-Paso de Calais.

Los detenidos deben pasar una visita psiquiátrica obligatoria al entrar en la cárcel.

Existen dos formas de administrar las pastillas.

Quienes presentan un riesgo elevado de cometer suicidio han de tomarse el tratamiento prescrito cada día, en presencia de la enfermera.

A quienes no se ha detectado riesgo alguno, se les entrega los medicamentos en sus celdas dos veces por semana. Con la prescripción necesaria para tres días.

El problema es que las pastillas, sobre todo los psicotrópicos, funcionan como moneda para canjear servicios en la cárcel. Y existe un mercado negro que puede facilitar la compra de una dosis letal.

Por otro lado, un detenido puede caer en depresión durante su internamiento. Y su estado puede cambiar sin ser detectado a tiempo.

Además de otros factores, como nos explican Caroline Penet y Farhi Rabah en la enfermería del centro penitenciario de Longuenesse.

“Hubo un año en el que los médicos no hacían más que cambiar y cambiar. A veces no se quedaban ni dos semanas. Y algunos médicos menos escrupulosos, prescribían los medicamentos más facilmente a petición del detenido. Y si vemos las cifras de aquel momento, comprobamos que hubo más afluencia. Pues los detenidos al hablar entre ellos, se dicen: Ve al médico, que te va a recetar lo que quieras.”

Otro problema es que en las últimas décadas la población carcelaria ha cambiado incorporando a numerosos enfermos mentales. Como nos explica este detenido del centro penitenciario de Longuenesse:

“Se pueden ven muchas personas con problemas mentales. Yo las he visto y lo cierto es que antes había menos gente así. Pues a esas personas frágiles, se las metía en el hospital psiquiátrico. Pero como es más caro ingresarlos en el hospital psiquiátrico, pues los meten en la cárcel. Así que he visto a muchos y me da la impresión de que cada vez hay más.”

Los servicios médicos observan una cantidad creciente de esquizofrénicos en prisión. Cyrille Canetti es psiquiatra con una larga experiencia en el medio carcelario:

“Creo que esto refleja que Francia no está bien, Nos deshacemos, de alguna manera, de un tipo de gente que molesta metiéndoles en la cárcel, sin querer ver lo que pasa. Creo que a muchísimos enfermos mentales, cuyo número ha aumentado en las cárceles porque se les excluye de la sociedad, se les considera más como a personas peligrosas, que como a personas que sufren. Por lo que hay una tendencia a meterles en la cárcel, cuando realmente ese no es el sitio que les corresponde.”

Morad se suicidó cuando le quedaban por cumplir pocos meses de condena. Algo que, según las estadísticas, sucede a menudo. Quizá por que salir de la cárcel es un momento que genera mucha angustia, si no se anticipa correctamente.