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Paavo Järvi, 'un hombre afortunado'

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Paavo Järvi, 'un hombre afortunado'

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Una familia de directores de orquesta: los Järvis, padre e hijos, que juntos han crearon en el 2010 un festival de música clásica en su país de origen, Estonia, el cual tuvieron que abandonar en tiempos de agitación política. El Festival de Música de Pärnu, en el Mar Báltico, tiene un gran prestigio internacional y evoca las relaciones artísticas, culturales e históricas entre Estonia y los países vecinos.

En verano Pärnu, a orillas del Mar Báltico, se convierte en capital cultural de Estonia gracias a este festival creado hace seis años por el gran director de orquesta Paavo Järvi junto a su familia, en la que varias generaciones se unen bajo una misma pasión. Esta prestigiosa villa de recreo en el pasado, que ahora ha recuperado su esplendor, siempre ha sido un lugar de encuentro de artistas y músicos.

Paavo Järvi cuenta que aunque se crió en la capital, en Tallin, en verano pasaba tres meses de vacaciones en Pärnu. “No era extraño ver aquí a Davil Oistrakh, incluso conocí a Dmitri Shostakovic en Pärnu, y a otros artistas como Gidon Kremer”, relata el director de orquesta. Ahora lleva de vacaciones allí a sus hijas, que viven en Estados Unidos. “Y me dicen: ‘Papá, vamos a casa’. No hay nada más gratificante para mí que oirlas decir que Pärno es su casa”, explica satisfecho el músico.

Compuesta mitad por músicos estonios y la otra por artistas que Paavo conoció durante su exitosa carrera como director, la orquesta del Festival está lista para echar a volar y comenzar su gira por Europa. “Por poco que durmamos y por mucho que trabajemos, en cierta forma tenemos la satisfacción del logro, la adrenalina, el haber hecho buena música: cada verano me siento más afortunado de poder conocer personalmente a algunos de los grandes músicos vivos”, relata Paavo Järvi.

Además de dar a conocer piezas y músicas contemporáneas de los países nórdicos todavía poco conocidas como la Segunda Sinfonía de Nielsen, el Festival cuenta con la Academia Järvi, una serie de clases magistrales impartidas por los hermanos Paavo y Krjstian, y su padre, el reconocido Neeme Järvi, un profesor sin parangón. Neeme explica con grandes gestos y muecas que “dirigir es una combinación de todo”. Los ojos deben hablar cuando se está dirigiendo para decir: ¡Haz esto! ¡Haz aquello!, cuenta Neeme. “Tienes que hablar como yo te estoy hablando a ti ahora. ¿Ves? Estoy haciendo un gesto con mis ojos y tu te estás riendo, ¿por qué? Porque estoy hablándote sin pronunciar palabras”, así explica su particular y efectiva forma de dirigir el padre de los Järvi.

Leal a su filosofía, el Festival ha presentado también una pieza contemporánea de un compositor estonio, Erkki-Sven Tüür:http://www.erkkisven.com/cv. “Somos muy afortunados porque nos levantamos y después de tomar el café nuestro trabajo es lidiar con los grandes genios de la música: Mozart, Mahler, Beethoven. No es un mal trabajo”, dice Paarvo. “Si consigues dirigir una sinfonía de Sibelius o una sinfonía de Mahler, ¡no te puedes quejar, eres un hombre con suerte!”, concluye el director.

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