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Experimento sueco: ¿trabajar menos horas por el mismo sueldo es más rentable?

Como todos los días, Arturo comienza su jornada laboral con una sonrisa, en esta residencia de ancianos de Svartedalens, cerca de la ciudad de Gotemburgo, en…

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Experimento sueco: ¿trabajar menos horas por el mismo sueldo es más rentable?

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Como todos los días, Arturo comienza su jornada laboral con una sonrisa, en esta residencia de ancianos de Svartedalens, cerca de la ciudad de Gotemburgo, en Suecia.

Punto de vista

Creamos empleo, hay menos bajas por enfermedad y aumenta la calidad del trabajo

Daniel Bernmar Vicealcalde de Gotemburgo
Lleva más de veinte años trabajando como cuidador.
Está especializado en la ayuda a personas con Alzheimer, una tarea muy difícil. Por discreción, no muestra a los residentes que reciben sus servicios.
Su vida cambió el año pasado, tras ser seleccionado para participar en un experimento de reorganización del tiempo de trabajo.

“Ya no estoy estresado como antes”, comenta Arturo Pérez. “He conocido a colegas nuevos. Nos ayudamos para planificar mejor nuestras tareas, y trabajamos con más entusiasmo. También tengo a chicos a mi cargo, soy padre soltero. Ahora ya no tengo que meterles prisa por la mañana para ir al colegio. Todo es mucho más relajado. Creo que me he convertido en un mejor padre, además de en un mejor cuidador”.

La jornada laboral para los 82 cuidadores del establecimiento ha pasado de ocho a seis horas diarias conservando el mismo salario.
Se trata de un programa auspiciado por el ayuntamiento de Gotemburgo.
Gracias a él los empleados han ganado en energía y disponibilidad, asegura la directora del centro.

“El ambiente es más relajado”, asegura la directora de la residencia Monica Axhede. “Tenemos a muchas personas que sufren demencia. Antes, cuando había mucho estrés a su alrededor, se ponían muy nerviosas. Ahora notamos que están más tranquilas. Además hemos podido contratar a más personal, se ha creado empleo. Y tenemos menos bajas por enfermedad”.

Gotemburgo es la segunda ciudad más importante de Suecia. Tiene una de las tasas más altas de absentismo y de agotamiento en el trabajo. La jornada laboral de seis horas es también una forma de intentar remediarlo. Pero la cuestión aquí también es política.

Lanzada por iniciativa de la antigua mayoría de izquierda del ayuntamiento de Gotemburgo, está previsto que la experiencia en la residencia de ancianos de Svartedalens finalice este invierno.
Para la principal confederación sindical sueca, LO, el experimento tiene un alto valor simbólico.
Pero la vicealcaldesa, jefa de la nueva mayoría conservadora en el consistorio, ni se plantea prolongarla, y, menos aún, generalizarla.

“Somos responsables de 53.000 empleados en Gotemburgo”, sostiene Maria Ryden. “Si les dejamos a todos trabajar seis horas por el sueldo de ocho, ¡saque la cuenta! Y tendríamos más problemas a la hora de contratar a más personal en el futuro. Si pagamos a los empleados por no trabajar, no habrá dinero para reclutar a más gente. ¡Necesitamos a más gente trabajando, y que incluso trabajen más tiempo!

El proyecto, cuando fue lanzado, representó un aumento de costes del veinte por ciento para el ayuntamiento, admite Daniel Bernmar, vicealcalde y líder del partido de izquierda del consejo municipal.
Pero los beneficios, asegura, deben medirse a largo plazo:

“Contemplando la economía pública como un todo, estamos creando empleo, hay menos bajas por enfermedad, y aumenta la calidad de los cuidados. Eso reduce los costes a la mitad. Para mí supone un paso natural para intentar mejorar el ambiente en el trabajo y conseguir un mercado laboral más sostenible, en el que la gente trabaje durante más años y se sienta mejor que ahora haciéndolo”.

Pero reducir el tiempo de trabajo también puede resultar rentable a corto plazo.
Como prueba, este concesionario de coches, que implantó el sistema hace quince años.
De los 112 empleados, los 35 que realizan las tareas más duras pasaron de una jornada de ocho horas a una de seis sin bajada de sueldo.

Una medida de la que el presidente de la empresa no se arrepiente.

“Empezamos en 2002 porque nuestros clientes tenían mucho tiempo de espera y queríamos acortarlo”, recuerda Martin Banck, director del centro Toyota Goteborg AB.” “Hemos doblado el número de personal en nuestros talleres, pero también hemos aumentado nuestras ventas y beneficios. Abrimos más horas y gracias a esto tenemos más clientes. Es una situación en la que todos ganan, la compañía y los clientes”.

Las ventas aumentaron un 25 por ciento el primer año, antes de estabilizarse. El coste de las contrataciones suplementarias se ha amortizado con creces. Además, existen primas para recompensar a quienes realicen mejor su trabajo.
Efectivamente, aquí todos ganan.

“Supongo que somos más eficientes trabajando seis horas que ocho”, comenta Magnus Wikström, técnico del establecimiento. “Hacemos el mismo trabajo trabajando seis horas. Tengo tanto tiempo libre que puede hacer muchas cosas, puedo hacer deporte, ir de compras… Y aún así estar en casa a las tres, con el trabajo ya hecho. Es bueno para mí. No volvería a trabajar ocho horas. Incluso aunque ganara más, si pudiera elegir, me quedaría con las seis horas”.

Nos dirigimos ahora al hospital universitario de Gotemburgo.
El servicio de cirugía ortopédica, con un elevado número de casos de agotamiento laboral, recortó la jornada de sus empleados hace un año y medio.

Nuestra cita ha sido anulada en el último momento. Son jornadas de solo seis horas, pero seis horas intensivas. El equipo hoy está desbordado.

El departamento trata a unos cuarenta pacientes por día en sus siete salas de operaciones.
Los efectivos se han reforzado. Unas cien personas trabajan aquí a tiempo completo, con dos rotaciones.

“Mi vida es más fácil ahora porque tengo una sección con todo el personal necesario”, afirma la directora de la unidad de cirugía ortopédica del Hospital universitario Sahlgrenska, Marina Henriksson. “Antes no teníamos enfermeras suficientes y a menudo teníamos que cerrar salas de operaciones. Aumentamos la jornada en dos horas y media por sala. Así que son bastantes más horas para poder hacer más”.

El número de intervenciones quirúrgicas ha aumentado un veinte por ciento. El coste de las contrataciones debería quedar amortizado en 2017, según los responsables de la unidad.
Para los equipos, los beneficios están muy claros.

“Tengo tiempo para descansar y para hacer ejercicio, algo que necesito para poder trabajar sin lesionarme”, dice la enfermera Karin Bengtsson. No tienes que estar informando todo el tiempo a tus colegas, ni marcharte para comer. Vienes aquí, trabajas seis horas seguidas, y has acabado”.

Este experimento de reorganización del trabajo responde también a la aparición de un nuevo modelo de sociedad más equilibrada, y con otras prioridades.

“La gente joven ahora no vemos el trabajo de la misma manera que lo hicieron nuestros padres… Puede que hoy en día no consideremos el trabajo como lo más importante de nuestras vidas”, explica Matilda Palenius, enfermera anestesista. “Quieres hacer cosas en tu tiempo libre. Eso define más lo que eres que el trabajo”.

Algunas experiencias de este tipo en Suecia crearon cierta confusión, y dieron lugar a decenas de titulares del tipo “Suecia reduce su jornada laboral a seis horas”, en medios de medio mundo. Pero eso no es cierto. Por el momento, se trata solo de experimentos aislados.