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Siguiendo el rastro de los microplásticos en el Oceáno Pacífico


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Siguiendo el rastro de los microplásticos en el Oceáno Pacífico

Cada año se tiran al mar alrededor de ocho millones de toneladas de plástico.

Un grupo de investigadores de la organización internacional con sede en Dinamarca “Plastic Change” ha querido seguir el rastro de estos desechos que flotan en el Océano Pacífico.

Una vez en el agua, el plástico se rompe en miles de diminutos fragmentos. Muchos de ellos acabarán siendo consumidos por los animales.

“Decidimos realizar esta investigación porque queríamos responder a una pregunta: ¿dónde está todo el plástico que deberíamos encontrar en la superficie de los oceános? Durante las últimas décadas hemos tirado muchísimo plástico, sabemos más o menos de cuánto plástico hablamos. Lo que vemos aquí es una pequeña parte de todo el plástico que deberíamos encontrar, es solo una pequeña parte de lo que deberíamos haber visto en la superficie”, explica Kristian Syberg, uno de los responsables del proyecto.

Los microplásticos son resultado de piezas más grandes que acaban desintegrándose por la acción del sol, las olas o porque algunos animales las muerden, como los tiburones, por ejemplo. El viento y la corriente del mar concentran estos desechos que flotan en los llamados giros oceánicos.

“Existen varias hipótesis de dónde se encuentra todo el plástico que no aparece. Podría estar en el agua a diferentes profundidades pero también podría encontrarse en el fondo del océano. Otra parte podría haber entrado en la cadena alimentaria”, asegura Syberg.

Pero estos microplásticos son solo la punta del iceberg. El océano funciona, explican los expertos, como una licuadora que los sigue dividiendo una y otra vez. Su cantidad podría ser el doble en diez años. Además, mucho de este plástico, aseguran los investigadores, volverá a tierra tras haber recorrido miles de kilómetros por el mar.

En una playa situada en el sur de Hawái se acumulan los desechos que trae el océano.

Todo este plástico amenaza a las aves y a los mamíferos marinos. Además, destruye los ecosistemas del océano, advierten los expertos.

En concreto, los científicos estiman que unas 600 especies de animales marinos sufren directamente las consecuencias de la contaminación por plástico de los oceános y que el 90% de las aves marinas tienen trozos de plástico en su estómago.

“Cuando montañas de desechos marinos llegan a tierra o se quedan atrapadas en los arrecifes, eso supone un problema para la vida marina salvaje pero también para la salud humana. Para prevenir este problema nuestra propuesta es recoger esos desechos en las playas, recoger todo lo que podamos, la máxima cantidad posible”, explica Megan Lamson, de Hawaii Wildlife Fund.

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