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En los Alpes franceses, en el corazón del macizo de Vercors se encuentra la cueva de Chorange, una de las más bonitas de Francia. Un lugar que ahora se podrá disfrutar de una manera diferente gracias a un nuevo espectáculo de luz y sonido.

La cueva fue descubierta por los habitantes de la zona a finales del siglo XIX.

Los espeleólogos han seguido explorándola siguiendo el curso de los ríos subterráneos. Las galerías se extienden por varios de kilómetros aunque solo una pequeña parte está abierta al público.

Se han necesitado millones de años para dibujar estos paisajes subterráneos.

Una de las partes más impresionantes son las estalactitas fistulosas, unas estalactitas muy finas que se forman por la acumulación de calcita. Estos tubos crecen una media de 5 centímetros por siglo. Los más largos miden 3,20 metros.

Un poco más adentro, el visitante llega a una sala inmensa llamada la Catedral. Es en este lugar donde se representa el nuevo espectáculo de luz y sonido.

“Esta gran sala tiene 30 metros de altura, 50 de ancho y 90 de largo. Puede resultar apabullante y hacer que te sientas perdido pero con este espectáculo se transmite algo diferente, una dulzura, un lado muy humano. Se va descubriendo la sala de forma suave, con pequeños toques. Todo el espectáculo transmite tranquilidad, de placer”, comenta el director de la cueva, Laurent Garnier.