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Estados Unidos ha vivido un “Día sin inmigrantes”. Una jornada de paro para protestar contra las políticas migratorias del presidente estadounidense, Donald Trump, y para mostrar lo necesarios que son los extranjeros para el funcionamiento del país.

Desde Chicago hasta Houston, pasando por Los Ángeles, Washington, Nueva York, Boston o Filadelfia, miles de personas han abandonado sus puestos de trabajo para manifestarse por sus derechos.

A la huelga se ha sumado el famoso chef español José Andrés, cerrando la mayoría de sus restaurantes en la capital estadounidense.

“La comunidad latina está, de alguna forma, un poco triste porque se sienten atacados, no se sienten reconocidos… Y donde hay un gran porcentaje de esa comunidad de indocumentados, que son latinos, que forman parte del sistema americano, parte de la comunidad americana, muy activamente, y que simplemente son como fantasmas, que están entre nosotros, pero nadie les reconoce”, ha dicho.

En torno al 14% de la población de Estados Unidos, unos 45 millones de personas, son inmigrantes. La mitad son latinos.

Además del veto migratorio, desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha aumentado las redadas contra personas en situación irregular y se ha fijado como objetivo acabar con las llamadas “ciudades santuario”.