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Finlandia, país pionero en experimentar la renta básica universal

En 2017, Finlandia se ha convertido en laboratorio mundial de la renta básica universal.

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Finlandia, país pionero en experimentar la renta básica universal

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En 2017, Finlandia se ha convertido en laboratorio mundial de la renta básica universal. Y la idea se abre camino en otros países que experimentan y debaten esta medida revolucionaria, que ha sido abandonada en dos ciudades canadienses y rechazada en Suiza.

En Finlandia, mediante un programa piloto de dos años 2.000 ciudadanos reciben desde enero 560 euros al mes solo por existir.

Lejos de la imagen de efecto disuasivo en la búsqueda de empleo, esta remuneración adicional es vista por sus partidarios como una oportunidad para estimular la economía.

Los 2.000 ciudadanos de entre 25 y 58 años que perciben 560 euros están en desempleo pero siguen percibiendo otras subvenciones y se benefician de asistencia sanitaria. Se les suprime eso sí las ayudas por desempleo. El coste asciende a 20 millones de euros en 2 años.

Sini Marttinen tiene 34 años. Y forma parte de las personas seleccionadas. Cada mes, Sini recibe más de 500 euros, sin tener que justificar su actividad o búsqueda de empleo.

“Es increíble, tener la oportunidad de un trabajo a tiempo parcial, y además incrementar mis ingresos en lugar de perder otras ayudas, por ejemplo”.

Los análisis más fiables tardarán en llegar al menos seis años. Si al cabo del tiempo, Finlandia considera concluyente la experiencia; y si se comprueba que no fomenta la desocupación, el país extenderá esta ayuda a toda la población, para así hacer frente a pérdida de empleos tradicionales por la automatización de la fuerza laboral.

Johannes Kananen es investigador e la Universidad de Helsinki:

“Hoy en día tenemos más de cien regímenes de seguridad social. ¿Por qué no reemplazarlos por uno solo? Eso sería mucho más simple a nivel burocrático y la gente tendría la libertad de elegir lo que hace en la sociedad.”

Elegir lo que uno quiere hacer con su vida, con su tiempo y qué papel desempeñar en la sociedad… Esta es una idea no tan novedosa, pero que se ha convertido en la medida clave del programa electoral del candidato socialista a la presidencia francesa, Benoit Hamon.

A partir de 2018, el ingreso mínimo para las familias con ingresos insuficientes se incrementaría en un 10% hasta los 600 €.

Además, se complempla un ingreso de subsistencia de 750 euros para los jóvenes de entre 18 y 25 años cuyo coste sería de 45 mil millones de euros anuales.

“Una cifra colosal, reconozco que es enorme”, reconoce el candidato socialista.

Si se extendiera a toda la población francesa, la medida podría costar cerca de 400 mil millones de euros.

Hamon pretende financiarlos fusionando las ayudas existentes y creando nuevos impuestos sobre el patrimonio. Asegura que al ser una medida a largo plazo, requerirá un cambio de mentalidad.

La robotización acelerada de la fuerza laboral obliga a anticipar el futuro e imaginar soluciones para acabar con la pobreza en el siglo XXI.

El año pasado, Suiza rechazó en referéndum la propuesta de una renta básica universal. Pero sus partidarios en el mundo van abriendo brecha, como Hamon en Francia, o el gobierno de Finlandia.