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México - EEUU: ejercicios de estilo para rebajar la tensión bilateral

Los secretarios de Estado e Interior estadounidenses reiteran en México que no habrá deportaciones masivas ni operación militar, desmintiendo a Trump.

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México - EEUU: ejercicios de estilo para rebajar la tensión bilateral

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Los secretarios de Estado y de Interior estadounidenses han ido a México para restablecer el diálogo bilateral, agrietado desde que Donald Trump anunciara la construcción de un muro y calificara a los mexicanos de “violadores” y “delincuentes”. Misión ardua que se complicó ayer cuando el presidente Donald Trump echó más leña al fuego desde la Casa Blanca: “Miren lo que está ocurriendo en la frontera. De repente, por primera vez estamos echando a los pandilleros, a los narcotraficantes. Estamos echando a ‘tipos muy malos’ fuera de este país en una proporción sin precedentes. Ellos son los malos y es una operación militar”.

Difícil ejercicio de diplomacia para los enviados de la Casa Blanca. En un ambiente glacial y ante sus homólogos mexicanos, el secretario de Estado John Kelly practicó el: donde dice “digo” quiere decir “Diego”: “Permítanme que sea muy, muy claro. No habrá – repito – no habrá deportaciones masivas. Repito: no se usará la fuerza militar en las operaciones migratorias”.

El miedo a ser deportados se ha extendido entre la población indocumentada mexicana, residente en Estados Unidos desde que la administración Trump endureció las medidas. Ahora, incluso las personas que no han cometido delito alguno pueden ser deportadas.

En 2014 había más de 11 millones de personas sin papeles en Estados Unidos: el 3’5 % de la población. Algo más de la mitad, 5’8 millones, son mexicanos. Cada año envían 23 mil millones de euros a sus familias, en México.

Trump ha prometido que retendrá parte de ese dinero para financiar el muro, irritando más aún al vecino del sur. Por otro lado, las autoridades mexicanas afirman que ningún narcotraficante ha sido expulsado procedente de Estados Unidos.

México rechaza radicalmente que los estadounidenses envien a su territorio a deportados de países terceros.