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Baby boom en Berlín: lista de espera para dar a luz


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Baby boom en Berlín: lista de espera para dar a luz

Ida nació en julio de 2016. Su madre, Sara, empezó a buscar una comadrona a las 12 semanas de embarazo. Pronto se dio cuenta de que no iba a ser fácil encontrar a alguien que trabajase cerca, que fuese fiable, trabajadora y agradable. Tras decenas de llamadas Sara se rindió y cogió a la primera comadrona que le dijo que ‘sí’. Sara aún no sospechaba que ese era solo el principio.

“Al cuarto mes fuimos a una sesión de información en el hospital que había elegido. La sala estaba tan llena que no encontrábamos sitio. Tuvieron que poner más sillas, a pesar de que la sala era grande y organizan estas sesiones todas las semanas. Cuando vi a todas las mujeres que querían inscribirse en ese centro me asusté y pensé que no podríamos conseguir una plaza, pero en este caso tuvimos suerte”, cuenta Sara. “La inscripción para las clases preparación al parto no fue nada fácil. Tuve que estar llamando todos los días durante tres semanas para poder hablar con alguien que no fuera un contestador. Cuando empezó el curso y el instructor nos dijo que no nos sorprendiésemos si el día del parto el hospital no nos aceptaba, me asusté”

Unidades de maternidad llenas

Aunque en Alemania los padres que esperan tiene derecho a decidir en qué hospital quieren dar a luz es común que al final acaben en otra clínica. Esto se deben a que han cerrado temporalmente salas de partos. Unos de los complejos hospitalarios más grandes de Berlín, Vivantes, por ejemplo – donde un tercio de los bebés vienen al mundo en la capital alemana – tuvo que suspender su servicio de ambulancia en enero durante 12 días para no trasladar a más mujeres al hospital porque tenían problemas de capacidad. Kristina Tschenett, la portavoz de Vivantes, aseguraba que tuvieron que reconvertir en una enfermería una de las oficinas de un centro para atender a más pacientes.

La tasa de natalidad en Berlín ha crecido desde 2005 de forma continuada. Desde 2007 hay más nacimientos que defunciones. Esto significa que Berlín es la única ciudad de la República Federal que tiene un crecimiento demográfico. Mientras que en Alemania, con 82 millones de habitantes, hay entre 150.000 y 200.000 defunciones más que nacimientos, en Berlín, con 3,6 millones, en 2014 y 2015 hubo 5.000 nacimientos más que defunciones.

“Aunque la inmigración es un factor clave del cambio de las cifras negativas de los años 90, la crisis de los refugiados por sí sola no explica la tendencia actual”, alerta Christoph Lang, el portavoz del Departamento de Salud e Igualdad de Género del Senado en Berlín. “Incluso antes de la crisis de los refugiados, Berlín era uno de los principales destinos para los migrantes, pero no solo procedentes del extranjero. Muchos jóvenes alemanes vienen a la capital a estudiar, a comenzar una familia o una carrera pero después se trasladan. Esto explica por qué Berlín se ha convertido en la ciudad más joven de Alemania. El ciudadano medio en Alemania (42,8 años) es casi dos años más jóven que la media de ciudadanos alemanes (44,3 años)”. Según Lang, este crecimiento de Berlín supone un reto enorme para la administración, que empezó a trabajar el pasado noviembre después de las elecciones estatales. La primera tarea, sin embargo, no será la de los hospitales sino las guarderías y resolver el problema de la falta de plantilla, especialmente de comadronas.

Más de 24 horas

“Las comadronas tiene exceso de solicitudes en Berlín. 24 horas no son suficientes para hacer todo el trabajo correctamente”, dice Susanna Rinne-Wolf, presidenta de la Asociación de Comadronas de Berlín. La organización tiene 950 miembros inscritos pero no hay estadísticas del número exacto de comadronas que trabajan en la capital alemana. Sin embargo, una encuesta de la Asociación Federal de Comadronas del último año revela que el 90% de ellas trabaja horas extra de forma regular y al menos la mitad trabajan en hospitales en los que deben atender a tres o cuatro mujeres a la vez. Un quinto de ellas incluso trabaja con más pacientes en paralelo.

“No diría que este es un servicio de maternidad seguro. Los hospitales deberían preguntarse por qué solo el 20% de las comadronas están dispuestas a trabajar a tiempo completo para ellos. Trabajar en una sala de partos significa estar malpagado y agotado. Los hospitales deberían hacer que este trabajo sea más atractivo: más puestos y mejores sueldos para dar un servicio lo más seguro y cercano posible. Rinne-Wolf añade que si el Senado de Berlín mejora las condiciones de trabajo, habrá más comadronas dispuestas a trabajar en los hospitales, y este proceso podría a facilitar a largo plazo el trabajo en las maternidades.

De lista de espera en lista de espera

A la madre de Ida, Sara, no solo le preocupaba la situación en el hospital. “Tener un hijo en Berlín es sinónimo de pasarse el día en una cola. Sales de una lista de espera para ir a parar a otra. Primero tienes que esperar por el ginecólogo, luego una comadrona, el hospital, las clases de preparto, e incluso por el cochecito. Ahora llevamos cuatro meses esperando por una plaza en la guardería. Y no es porque tengamos más demandas de las normales, ni siquiera pedimos que sea en nuestro barrio . Lo peor de todo es que puedes elegir la institución o persona que va a estar contigo y tu bebé. Tienes que coger a la que puedas. Jamás hubiese esperado algo así en la capital de Alemania.”

Dóra Diseri, Berlin

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