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La pianista Wang y el director de orquesta Dudamel redescubren a Bartok en Los Ángeles


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La pianista Wang y el director de orquesta Dudamel redescubren a Bartok en Los Ángeles

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Los ritmos húngaros sacuden los cimientos del Walt Disney Concert Hall. La Filarmónica de Los Ángeles, dirigida por el venezolano Gustavo Dudamel, interpreta los tres primeros concertos para piano del húngaro Bela Bartok, con la pianista china Yuja Wang como estrella invitada. “Es una de las piezas más difíciles que se puedan dirigir,” precisa Gustavo Dudamel, el director musical de la « L.A. Phil », la Filarmónica de Los Ángeles.

Difícil de tocar, difícil de dirigir

Dudamel da cita a Euronews en un patio privado adjunto a su camerino del Walt Disney Concert Hall, una elegante estructura de acero diseñada por el arquitecto Frank Ghery, un edificio ya emblemático del barrio de Downtown. Pronunciadas las primeras palabras, el director de orquesta venezolano, de 36 años, se dirige a la pianista china Yuja Wang, sentada a su lado. “Es una de las piezas más difíciles a interpretar también, obviamente, así como para la orquesta, claro está, juntar e interpretar toda esa información.”

Yuja Wang asiente: “Todo pasa tan rápido, es por eso que esta música es tan difícil.” Efectivamente, cuando asistimos al ensayo, las cuerdas vibran al tempo adoptado por la virtuosa, que lleva tocando en escenarios de todo el mundo desde sus 9 años. Los músicos penan para seguir su ritmo. Yuja Wang saca su móvil, abre la aplicación metrónomo y marca el ritmo. Ese es el buen tempo. El ensayo continua. En el objetivo de nuestra cámara, fija sobre las manos de la pianista, sus dedos se mueven tan rápido que no se distinguen.

Bartók: la obsesión del control

Incluso si Yuja Wang no admite ninguna incomodidad, admite que para ella el concierto de piano de Bartok no es fácil. “Es muy difícil para los dedos pero es también difícil para la mente, mantener el nivel. Lo cual explica en parte porque Bartok no es el más popular de los compositores. Sin embargo, es muy inflexible artísticamente, tiene un ratio de oro, la manera tan especial que tiene de llevar la forma y el tempo. Básicamente es un loco del control.”

El ritmo es también una característica, señala Gustavo Dudamel. “En el primer concerto hay una relación especial con el ritmo. El ritmo se convierte en lírico. La percusión acaba siendo melódica. Se establece un diálogo único entre el piano y la percusión. Este tipo de cosas son muy misteriosas. No estamos acostumbrados a escuchar un “tamburo”, unos timbales, tocar una melodía.”

Yuja Wang precisa: “Bartok usa el color de la percusión, me parece que está creando un mundo diferente con las percusiones.”

Una complicidad evidente

Esta complicidad no data de hoy. Desde su primera colaboración, hace cuatro años, les pareció evidente a los dos. ¿Qué tienen en común artísticamente? Dudamel, Maestro desde la adolescencia, el más joven director de orquesta del concierto de Viena de año nuevo (31 décembre 2016). Wang, joven prodigio, formada en China, Estados Unidos y Canadá. “Los dos somos Virgo,” señala, divertida, la pianista, lo que desata las risas de su acompañante de escenario.

Más seria ya, Wang responde: “Este concerto es básicamente imposible. Acabamos apenas de empezar el primer ensayo y tenemos ya una misma energía, sí, es como si hubiera algo telepático entre nosotros, estamos conectados. Eso creo yo, no sé qué piensa él.”

A lo que Gustavo Dudamel retorca: “ Trabajamos directamente en el escenario, a veces no hablamos ni siquiera antes del ensayo. Nos escuchamos directamente, escuchamos la música. Es una bellísima interacción, muy natural, una verdadera relación artística.”

Una actuación sublime

Los dos artistas tienen también en común su compromiso hacia los jóvenes. Mientras que Yuja Wang aconseja y anima nuevas generaciones de pianistas, Gustavo Dudamel creó unas escuelas de musica destinadas a los niños de entornos desfavorecidos, El Sistema en Venezuela, y YOLA (Young Orchestra Los Angeles) en Los Ángeles.

Su complicidad sublima la música que interpretan. Complicidad que no ha pasado desapercibida al público, que les concedió una ovación al término del Concerto para piano n°1.

El Concerto para piano n°1 ha abierto un ciclo de tres series de conciertos en el Walt Disney Concert Hall que asocian cada concerto del virtuoso húngaro con composiciones de sus contemporáneos Stravinsky y Janáček.

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