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Cierra la de campaña electoral en Reino Unido. Una campaña marcada por los atentados. La candidata conservadora y primera ministra Theresa May visitó un mercado en Londres y más tarde dio un mitin al norte del país, donde intentó salir del omnipresente tema de la seguridad.

Para May la mayor amenaza llegaría con la victoria laborista:“Implicaría que Jeremy Corbyn se instalaría en el número 10 y John McDonnell en el departamento del Tesoro. Vaya combinación sería esa. Sabemos que destrozaría nuestra economía, y también sabemos que con los laboristas es la gente corriente que acaba pagando las cuentas.”

May, que convocó las elecciones anticipadas del 8 de junio con el fin de afianzar su mandato y tener mayor fuerza en las negociaciones del Brexit ante la Unión Europea, ha llevado a cabo una campaña de estilo presidencialista con intervenciones muy controladas.

Por su parte, el lider laborista, Jeremy Corby, ha participado en actos multitudinarios con músicos y artistas. Corbyn acusó a May de haber recortado en seguridad mientras era ministra de interior y de no enfrentar correctamente la amenaza terrorista: “Las amenazas a la democracia no se eliminan reduciendo el espacio democrático, sino haciendo frente a la amenaza en sí. Esto significa que hay que financiar correctamente a los servicios de seguridad, a la policía. May es quien sacó a 20 mil policías de las calles. Nosotros devolveremos a 10 mil directamente a las calles.”

Los conservadores son favoritos para ganar quieren una mayoría parlamentaria holgada para negociar el Brexit con Bruselas. Sin embargo, la distancia se ha acortado entre conservadores y laboristas en las últimas semanas los Liberal Demócratas podrían acabar teniendo la llave de gobierno.

Un sondeo publicado este miércoles, de la firma demoscópica Opinium, otorga un 43 % del voto a los conservadores, frente a un 36 % de los laboristas, un 8 % para los liberaldemócratas de Tim Farron y un 5 % para el UKIP.