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¿Terminará la prevalencia del apellido del padre?


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¿Terminará la prevalencia del apellido del padre?

En España, los progenitores pueden elegir el orden de los apellidos de sus hijos desde 1999, siempre que sea de mutuo acuerdo.

Pero, los recién nacidos seguirán recibiendo por defecto el apellido paterno antes que el materno durante al menos un año más.

El Senado ha acordado la prórroga de la Ley de Registro Civil hasta el 30 junio 2018, así como de los artículos de la Ley de Jurisdicción Voluntaria. Se trata de una reforma legal, pendiente desde 2011, que se pospone por tercera vez.

Esta dura negociación para cambiar el funcionamiento del registro civil choca una vez más con la burocracia.

Un avance hacia la igualdad de género

El texto original de la Ley del Registro Civil, elaborada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y enmendada después por el primer Ejecutivo de Mariano Rajoy, precisa su voluntad de favorecer la igualdad de género.

Pero como esta ley no ha entrado en vigor, la norma sigue privilegiando los apellidos de progenitor salvo que los padres indiquen lo contrario.

La reforma además podría acabar con la muerte simbólica de los apellidos de familias con hijas únicas, cuyo patronímico quedaba postergado a favor del varón. Esta ley posibilita también solicitar un cambio de apellidos de forma urgente en los casos de víctimas de violencia de géneroo de sus descendientes.

Hacia un cambio de mentalidades

Estos cambios favorecen un cambio de mentalidades. De alguna manera se trata de superar la discriminación del apellido materno, dado que al colocarse en segundo lugar, desaparece en la siguiente generación y se hace progresivamente invisible.

Aunque desde 1999 es posible cambiar el orden de los apellidos, lo cierto es que en más de quince años no ha sido muy frecuente la anteposición del apellido materno .

Las inscripciones con el apellido materno, a pesar de que se han doblado en los últimos siete años, crecen a ritmo lento. En 2016 hubo 2.953, mientras que en 2010 fueron 1.547. Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) cifran en 420.000 los nacimientos en 2015, por lo que el número de personas que se decantan por anteponer el apellido materno son minoría.

El alto contenido simbólico del apellido

Los apellidos tienen algo más que un contenido simbólico. Hay que recordar que hasta que se permitió la alteración del orden de los apellidos, tener un varón era la única manera de garantizar la continuidad y pervivencia del apellido.

Durante siglos, prevaleció el apellido del padre y esta reforma tiene una lectura feminista. Lo cierto es que cuando se invierte el orden, no suele ser por una razón de género, sino para facilitar la conservación del apellido más original o del que tenga más simbología o incluso para perpetuar el linaje.

Por ejemplo, en el País Vasco, donde hay constancia de la inversión del orden de los apellidos desde los siglos XVI y XVII, se solía sustituir el apellido paterno por el materno en documentos notariales o en partidas de bautismo, cuando era la mujer la que aportaba la casa al matrimonio. La casa solar era fundamental para la familia, por lo que se justificaba la preferencia del apellido materno.

Y si no hay acuerdo… el Registro Civil decide

A partir de 2018, cuando la reforma legal entre en vigor, en caso de que no haya acuerdo o no consten los apellidos en la solicitud, el encargado del Registro Civil decidirá el orden “atendiedo al interés del menor”. En la práctica dependerá de factores como evitar malsonancias, el carácter común o no del apellido o incluso podría elegirse por sorteo.