Última hora

El impacto del brexit en Irlanda

En 2019 el mapa de Europa no será el mismo. Ni tampoco el de Irlanda. El norte se quedará con el Reino Unido, fuera de la UE. El sur permanecerá dentro.

Leyendo ahora:

El impacto del brexit en Irlanda

Tamaño de texto Aa Aa

Esta controvertida frontera es la que divide la República de Irlanda, miembro de la UE e Irlanda del Norte, parte del Reino Unido, que se prepara para salir de la UE.

Irlanda del Norte será la región más afectada por el brexit. Aquí la vida parece pacífica y próspera. Los vecinos de una parte y otra de la frontera protestan contra el brexit.

Insiders: filming on the Irish border

Dentro de dos años aquí habrá otra frontera exterior de la UE. Los que viven a ambos lados no quieren que haya controles fronterizos estrictos.

En 2019 el mapa de Europa no será el mismo. Ni tampoco el de Irlanda. El norte se quedará con el Reino Unido. El Sur, Irlanda, permanecerá dentro de la UE.

Estamos en Clones, un pueblo fronterizo en el sur que ha vivido tres décadas de violencia y recesión económica que comenzaron en 1968. Miles de personas fueron asesinadas. Los puestos de control dificultaban los pasos fronterizos. Donald McDonald tuvo que renunciar a su tienda de tejidos de tres generaciones: “Se han cerrado más de 50 negocios. No me gustaría que volviéramos a la misma situación, con estas barreras. Las relaciones, el sentimiento de confianza y la esperanza se han visto dañadas por la decisión política de proteccionismo del Reino Unido”.

Durante el conflicto de Irlanda del Norte este puente se bloqueó 76 veces y lo vecinos eliminiaron las barreras una y otra vez.

“Sería una pesadilla si hubiera una frontera dura. Hace poco escuché a un funcionario que supervisa las aduanas en al República de Irlanda, que estaba buscando sitios en esta zona, es decir, terreno que podría estar disponibles para este tipo de instalaciones. Creo que la gente reaccionaría de una manera que no sería buena ni para el acuerdo de Viernes Santo ni para la gente ni para la isla”, asegura McDonald, que no excluye la violencia si comienza el malestar social.

Nos trasladamos ahora al norte de la frontera, donde hace años la tasa de desempleo estaba cerca del 30% ciento y ahora está en el 3%.

Insiders: filming in Belfast, Northern Ireland

Conor Patterson trabaja en la Cámara de Comercio. Ofrece asesoramiento sobre el brexit. Nos enseña los restos de un puesto de control abandonado. ¿Conseguirá el Reino Unido (e Irlanda del Norte) un acuerdo comercial que incluya un régimen fronterizo que no sea muy duro o chocarán las negociaciones, lo que llevará a imponer tarifas en las fronteras y duros controles de transporte?

“Esta zona tiene una historia muy violenta relacionada con la frontera, ya que es una barrera para la libre circulación de mercancías y de personas. Ya tenemos suficientes problemas en Europa. El riesgo es que las fuerzas disidentes radicalicen a gente de la comunidad, sobre todo a los jóvenes y que sientan atracción por una ideología que promuevan el desafío violento. No queremos eso porque es una amenzada demasiado grande”, responde Patterson.

El partido partido Sinn Fein quiere la reunificación de la República de Irlanda e Irlanda del Norte y el Partido Unionista Democrático quiere que Irlanda del Norte esté con el Reino Unido, lo que hace que el brexit sea complicado. El reciente acuerdo de los segundos con la primera ministra Theresa May podría poner en riesgo, según algunos analistas, la paz en Irlanda del Norte.

“Creo que aquí estamos hablando de alarmismo. Al Sinn Fein realmente no le importa si como resultado de ese pánico se generan enfrentamientos físicos reales sobre el terreno. El único riesgo para el proceso de paz es el tipo de histeria que el Sinn Fein está intentando provocar para obtener resultados políticos a corto plazo. Y realmente tienen que considerar cuál es el impacto en sus comunidades y en los extremistas que buscarán cualquier excusa para que vuelva a haber una campaña terrorista”, señala el diputado Sammy Wilson, del Partido Unionista Democrático.

No hay ninguna torre de vigilancia en Newry. La infrestructura militar se ha desmantelado. La Unión Europea ha financiado iniciativas económicas para que se desarrollen áreas industriales.

El asesor empresarial Patterson intenta tranquilizar a este gerente de una compañía de sillas de ruedas de Gales.

“Nuestra principal preocupación aquí es la ubicación. Estamos en la parte del Reino Unido y hemos hecho planes por si necesitamos movernos al lado sur de la frontera”, manifiesat Myrddin James.

“¡No os trasladéis todavía! Estamos presionando para que las personas como vosotros estén consideradas de una manera especial, basándose en la ubicación especial en la que os encontráis y la necesidad de libertad de movimiento en dos jurisdicciones”, advierte Patterson.

“Es necesario saber si la frontera va a ser una frontera dura o suave, porque estamos cruzando la frontera entre 17 y 20 veces al día. Así estamos preocupados en relación al timep y los costes”, destaca James.

La industria alimentaria y la agricultura podrían sufrir mucho los efectos del brexit.

Antes del referéndum, esta empresa lechera invirtió 45 millones de euros en una nueva planta en Irlanda del Norte. Produce leche en polvo para África y Oriente Medio, beneficiándose de los actuales acuerdos comerciales de la Unión Europea. ¿Podrá El Reino Unido conseguir acuerdos similares?

La empresa cuenta con 1.000 proveedores y 3 centros de producción en el norte y en el sur.

“Si esto se convierte en una frontera internacional y no hay acuerdo de libre comercio entre la UE y el Reino Unido para la alimentación y la agricutura, la materia prima, esta leche por ejemplo, estará sujeta a los aranceles de la OMC que serán de hasta un 50% del valor del producto real, lo que terminará con todo este comercio”, asegura Gabriel d’Arcy.

Finalizamos en Rostrevor, una pequeña aldea costera de Irlanda del Norte cerca de la frontera. Los miércoles el cantante y compositor local Matthew McGrath actúa en este bar.

Entre cervezas, los vecinos hablan del brexit. Uno de ellos es Michael Gray-Sloan, de 30 años y miembro del Sinn Finn. Teme qu e Irlanda del Norte sea la que pague la mayor parte de la factura del brexit: “Creo que el brexit es un desastre, políticamente, económicamente, socialmente. Nadie sabe lo que tenemos por delante y el hecho de que los ingleses nos hayan sacado de la Unión Europea es casi criminal, totalmente insano”.

“Espero que sea un brexit suave, muy suave”, destaca Deirdre Murphy.

“La visión de Theresa May de un brexit duro ya no va a ser sostenible. Es demasiado débil políticamente como para hacerlo”, apuunta John McMahon.

“Sentirse parte de Europa y ser europeos es importante para la gente aquí”, dice Paddy McGuinness.

“Si tenemos un brexit duro con fronteras el proceso de paz se anulará. Es una pesadilla. No quiero ni pensarlo”, finaliza Murphy.