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La independencia de Cataluña: ¿revolución o golpe de estado?

¿Es legal la ley de referéndum aprobada por el Parlamento catalán? Euronews ha contactado con un jurista y un historiador para analizar las bases, legales e históricas, en las que se apoyan los partidarios y detractores del plebiscito.

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La independencia de Cataluña: ¿revolución o golpe de estado?

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¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república? Esta es la pregunta que el gobierno de Carles Puigdemont quiere que respondan los catalanes el próximo 1 de octubre en un referéndum de independencia, aprobado por el Parlamento catalán y declarado ilegal por el Tribunal Constitucional.

Euronews ha contactado con un jurista y un historiador para analizar las bases, legales e históricas, en las que se apoyan los partidarios y detractores del plebiscito.

PREGUNTA:

¿Es legal la ley de referéndum aprobada por el Parlamento catalán?

RESPUESTA: Javier Tajadura, profesor de derecho constitucional en la Universidad del País Vasco:

Es una ley inconstitucional por dos razones: primero por su contenido, convocar un referéndum de autodeterminación es una competencia que el parlamento de Cataluña no tiene.

Luego, aparte, es inconstitucional por la forma en que se aprobó: de forma clandestina, haciéndolo todo rápido, sin respetar los procedimientos parlamentarios, sin respetar el reglamento parlamentario.

“Es inconstitucional por la forma en que se aprobó”

RESPUESTA: Enrique Ucelay-Da Cal, experto en historia contemporánea en la Universidad Pompeu Fabra:

La tesis independentista catalana se sostiene en la autodeterminación, una doctrina que no es ley en ninguna parte (lo fue en la URSS), y que siempre desde 1918 depende del consenso de las grandes potencias (en lenguaje actual, los miembros fijos del consejo de seguridad de la ONU).

Deriva de la proclamación de independencia de Estados Unidos en 1776 y por lo tanto es un criterio revolucionario. Las revoluciones, si triunfan, son reconocidas; si pierden, su causa se olvida. No hay más autodeterminación que el éxito, que suele respaldarse con violencia.

Los independentistas no tienen más salida que asumir una postura revolucionaria, que jamás será legal, pues las revoluciones hacen una nueva norma y rompen los límites legales existentes.

“Los independentistas no tienen más salida que asumir una postura revolucionaria”

PREGUNTA:

Si esta ley es ilegal o viola el marco de la Constitución, pero las autoridades catalanas dicen que no reconocen este texto español, ¿cuáles pueden ser los próximos pasos legales a dar en los próximos días?

RESPUESTA: Javier Tajadura, profesor de derecho constitucional en la Universidad del País Vasco:

En el año 1981, unos militares entraron al Congreso de los Diputados diciendo que no reconocían la Constitución española, que querían derrocarla. A esos militares, franquistas, golpistas, el teniente coronel Tejero y el general Armada, la Guardia Civil los detuvo, los puso a disposición de la justicia y fueron condenados a 30 años de prisión por delito de rebelión.

A estos catalanes, si hacen lo mismo que hizo Tejero, dan un golpe de estado, dicen que no reconocen la Constitución y que incurren en un delito de rebelión, habrá que mandar a la policía, detenerlos y aplicar el código penal, como se haría con cualquier delincuente, y más si es con delincuentes de este tipo, que el delito que cometen es el delito de rebelión, que es como se conoce técnicamente al delito de golpe de estado.

“El delito que cometen es el delito de rebelión, que es como se conoce técnicamente al delito de golpe de estado.”

RESPUESTA: Enrique Ucelay-Da Cal, experto en historia contemporánea en la Universidad Pompeu Fabra:

Para realizar su revolución legal y pacífica, el Gobierno y el Parlamento catalán se remiten a otra experiencia norteamericana: la tesis del estado de Carolina del Sur entre 1826 y 1865, según la cual dicho estado podía abrogar o ignorar la legislación federal: era la llamada “nulificación”, o sea, que el estado, parte de una federación, reivindicaba una soberanía anterior, por lo tanto superior, a la unión. Se hicieron muchas componendas, durante años, para tapar el asunto, cuyo fondo era el esclavismo.

El “Estado de las autonomías” español no es siquiera una federación y mucho menos una confederación. Todas las comunidades autónomas son España, mientras no se demuestra lo contrario de modo concluyente.

“Hacer política es realizar amaños, pactos y reconciliaciones.”

Dicho esto, hay que señalar que el gobierno central conservador, torpe o calculador, no ha sabido buscar una componenda funcional y ha contribuido a la actual crisis. Hacer política es realizar amaños, pactos y reconciliaciones a corto plazo y mañana será otro día.