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Sebastian Kurz, llamado a convertirse en el líder más joven del mundo

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Sebastian Kurz, llamado a convertirse en el líder más joven del mundo

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Una cuidada imagen y un discurso duro sobre inmigración han sido la receta de este joven de 31 años.

Ha ganado las elecciones generales austriacas, y va camino de convertirse en el jefe de Gobierno más joven del mundo con una campaña regada de ‘selfis’, gomina y trajes bien cortados.

Esta imagen amable, sumada a un discurso duro sobre inmigración han sido la clave del meteórico ascenso de este joven de 31 años.

Activo en política desde joven su carrera despegó en 2009 cuando se convirtió en presidente de las juventudes de Partido Popular de Austria (OVP, por sus siglas austriacas).

Dos años después dejó sus estudios de derecho en la Universidad de Viena para concentrarse en su carrera política.

Kurz fue elegido diputado en 2013 y en ese mismo año se convirtió en el ministro de Exteriores más joven del mundo.

Ha demostrado un fino sentido de la oportunidad, instalado en el cargo justo al comienzo de la última gran crisis migratoria en Europa.

Kurz fue uno de los primeros en denunciar la política de fronteras abiertas de la canciller alemana Angela Merkel y provocó las iras de Berlín al negociar con los países vecinos el cierre de la llamada “ruta de los Balcanes”. Ahora puede reclamar el crédito de una decisión que hoy muy pocos se atreven a poner en cuestión, incluso en Alemania.

Esto le permitió instalar la inmigración en el centro del debate de las elecciones anticipadas, provocada este año por la renuncia de Kurz a continuar gobernando en coalición con el centro izquierda del Partido Social Demócrata.

Durante la campaña —que muchos expertos han encontrado más parecida a una gira de estrella del “pop” que a una campaña electoral— Kurz ha sido omnipresente en los medios, repitiendo incansable su mensaje y a menudo en su uniforme: un traje de corte “slim”, camisa con el cuello abierto y pelo bien engominado hacia atrás.

El periodista austriaco Gernot Bauer explica que Kurtz ha pasad horas posando para los ‘selfis’ de sus simpatizantes y que a menudo había jóvenes “fans” empujándose a su alrededor. Una auténtica estrella… De la política.

Es indudablemente apuesto, como la otra “estrella” de la política actual, el canadiense Justin Trudeau, pero además maneja con desenvoltura la idea de que es un “outsider”, una figura ajena a la política tradicional como Emmanuel Macron.

Esta imagen de modernidad maquilla una personalidad anclada en ideas conservadoras, católicas, y a menudo muy similares a las de la extrema derecha del “Partido de la Libertad” (FPO), que le ha llegado a acusar de plagio.

La vieja guardia del OVP alaba su “excepcional talento político”. Sus antiguos compañeros de coalición le consideran un maquiavélico animal mediático.

“Ha conseguido lo que nunca nadie del OVP había hecho antes: robar la fuerza al FPO” dice uno de esos miembros de la vieja guardia del Partido Popular austriaco.

En los últimos días Kurz no ha dejado de recordar a la audiencia que denunció la política de fronteras abiertas o la “cultura de bienvenida” de Merkel y Werner Faymann, canciller austriaco en 2015.

Ha dicho que los inmigrantes rescatados en el Mediterráneo deberían ser devueltos a África para desanimarles el empeño de intentar la peligrosa travesía.

“Podríamos ahorrarnos estas fases intermedias si no hubiera un reflejo automático de decir ‘no’ a todas mis propuestas por razones puramente emocionales” comentó al diario Die Presse.

Activo en política desde los 10 años, Kurz se unió a las juventudes del OVP en Viena en 2003. Después de un año de servicio militar se convirtió en su lider nacional seis años después implicándose en asuntos tan cotidianos como la apertura del metro 24 horas del día.

Sus críticas a Merkel y su defensa de las polémicas vallas fronterizas del primer ministro húngaro Viktor Orbán muestran que no tiene miedo a la soledad política. Sin embargo el niño prodigio de los populares austriacos es un desconocido en una gran parte de los asuntos de Gobierno más críticos, comenzando por la economía.