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El salón internacional de la alta relogería de Ginebra apuesta por la recuperación del sector

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El salón internacional de la alta relogería de Ginebra apuesta por la recuperación del sector

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Ser dueño de su tiempo, una divisa que todos tenemos en mente.

En 2017 el año se cerró con un aumento en las exportaciones del 3 al 3'5 por ciento en la relojería suiza y 2018 debería seguir en esa tendencia

Fabienne Lupo Directora del SIHH

El Salón Internacional de la Alta Relogería (SIHH) de Ginebra, en Suiza, es uno de esos lugares en donde el tiempo y los aparatos que lo miden, son los protagonistas absolutos.

Desde los más prestigiosos fabricantes de relojes hasta marcas de productores independientes, el elenco de los relojes de lujo ha presentado sus nuevas esferas en la 28 edición de este salón. Es el segundo año consecutivo que la muestra abre sus puertas al público.

Acudieron 35 insignias entre las cuales figuran 18 marcas históricas como: A. Lange & Söhne, Audemars Piguet, Baume & Mercier, Cartier, Girard-Perregaux, Greubel Forsey, Iwc, Jaeger-LeCoultre, Montblanc, Officine Panerai, Parmigiani Fleurier, Piaget, Richard Mille, Roger Dubuis, Ulysse Nardin, Vacheron Constantin, Van Cleef & Arpels. Y además también se dieron cita en el Carre des Horlogiers un abanico de productores independientes.

Según Fabienne Lupo, directora del SIHH, “hace dos años aún estábamos en periodo de consolidación, de desaceleración. En 2017 el año se cerró con un aumento en las exportaciones del 3 al 3’5 por ciento en la relojería suiza y 2018 debería seguir en esa tendencia”.

IWC Schaffhausen celebra este año su 150 aniversario. Para festejarlo, la marca suizo-estadounidense propuso una instalación modernista con esferas a la antigua usanza y un relojero trabajando en tiempo real. Su presidente Christoph Grainger-Herr comenta que “nuestra historia comenzó con un relojero estadounidense que también era ingeniero y viajó de Boston a Suiza, porque quería combinar la artesanía suiza con la tecnología industrial americana. La pieza central aquí es una máquina del tiempo que realmente conecta todas las diferentes edades e historias de IWC y otorga al relojero un puesto central.”

A la lista de expositores se ha sumado este año la firma Hermès, que participa por primera vez en el salón de Ginebra, después de su ausencia destacada en Baselworld, una popular cita de relojería celebrada en Basilea. Laurent Dordet presidente La Montre Hermès declara que “participar en el círculo cerrado de salón de la relojería de alta gama es para nosotros un éxito y a la vez supone el reconocimiento a todo lo que Hermès ha realizado desde hace quince años: consolidar un “saber hacer”, montar una gama de productos y haber construido un polo manufacturero en Suiza que emplea a 300 personas.”

La creencia de que la industria relojera de alta gama sufría con la llegada de los relojes inteligentes se ha puesto en entredicho y quizás los relojes electrónicos multifunción, no suponen una amenaza para este nicho de lujo. Es en todo caso lo que opina Nicolas Bos, presidente de Van Cleef & Arpels. Según él, “la funcionalidad del reloj no es el objetivo principal. Evidentemente hay muchas maneras de dar la hora, de leerla, pero no tenemos necesidad de llevar puesto un reloj para eso. La relojería más tradicional tiene que ver más con el placer, con la emoción de algo que supera la función del reloj en sí.”

Laurent Dordet, presidente de La Montre Hermès comparte su punto de vista. “Quizás durante el día nos pondremos un reloj inteligente porque es práctico. Pero cuando queramos sentirnos elegantes, tener una relación íntima con ese objeto o sentirnos simplemente cómodos y diferentes, pienso que un reloj artesanal aporta confort y elegancia. Creo que hay espacio para ambos, asi que esa dicotonomía no me precupa especialmente”, dice.

La diferencia está pues entre un objeto industrial y un objeto artesanal. Detrás de cada reloj mecánico hay años de estudios que implican varias disciplinas, más la creatividad y un minucioso trabajo de realización. Fabienne Lupo, explica que “en relojería, y particularmente en la de alta gama se precisan cerca de cuarenta oficios que amenudo son artesanales. Hay muchas cosas que se hacen a mano, siguiendo una práctica ancestral. Evidentemente nos hemos modernizado gracias a las teconologías, a la innovación y a los nuevos materiales. Ésta es una industria en la que realmente convive esta dualidad entre la tradición y la innovación”.

Estas piezas artesanales de alta gama no están destinadas a cualquier muñeca, pero rivalizan en elegancia y creatividad cuando se trata de medir el tiempo.

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