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El alto precio que paga Sudamérica por la carne que comemos en la UE

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El alto precio que paga Sudamérica por la carne que comemos en la UE

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Jim Wickens, Ecostorm/ Mighty Earth
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Las imágenes que hemos recogido gracias al "Earth Engine" de Google (ver vídeo en el reproductor) no dejan lugar a dudas sobre el grado de deforestación que ha provocado el cultivo de soja en América Latina en los últimos 25 años.

Secciones enteras de verde bosque en el Mato Grosso brasileño y del Gran Chaco en Bolivia, Argentina y Paraguay se convierten en una cuadrícula amarillenta en pocos años. Y la frontera agrícola no deja de avanzar.

El último informe de la ONG Mighty Earth, titulado "La crisis evitable: la catástrofe medioambiental de la industria europea de la carne" va más allá, denunciando que una buena parte de esos bosques arrasados se convierten en la carne que consumimos en Europa.

Mighty Earth alerta de que, a pesar de que los consumidores son cada vez más conscientes en sus compras, cuando consumimos carne "producida en la UE", los animales pueden estar alimentados con soja procedente de los campos deforestados de América Latina, y es casi imposible saberlo.

Para averiguar el impacto real de la carne europea, enviamos a un equipo de investigadores a miles de kilómetros de distancia, a la frontera agropecuaria sudamericana, donde empieza la historia del filete que ingerimos. Documentamos cómo la soja cultivada para pienso animal promueve la deforestación en Argentina y Paraguay, dos de los principales países productores de soja en Sudamérica.

Jim Wickens, Ecostorm
Las quemas ilegales son el principio de la deforestación del Chaco Jim Wickens, Ecostorm

Mighty Earth quiere provocar un "electroshock" en la UE porque, a pesar de que Europa cuenta con una de las regulaciones más estrictas del mundo en cuanto a trazabilidad de la carne (impulsada por algún que otro escándalo alimentario), la procedencia de la soja es un "agujero negro" en la legislación, según su directora de campañas Anahita Yousefi.

"Incluso hay un agujero en la legislación sobre transgénicos (OGM) porque, aunque su producción está muy controlada, cada día se importan toneladas y toneladas de soja genéticamente modificada que sirven para alimentar a los animales que luego nos vamos a comer" explica, "la UE debería adaptar su legislación".

En su viaje por Argentina y Paraguay, la ONG ha recogido testimonios de habitantes que denuncian las fumigaciones con herbicidas y ha sido testigo de las quemas ilegales, que les servían de alerta a través del sistema "Global Forest Watch".

La moratoria de la soja amazónica, el modelo a seguir

Su modelo es la campaña de Greenpeace que en 2006 reveló al mundo cómo la producción de soja para consumo animal estaba "devorando la Amazonía". Poco después la empresa Mc Donalds, que era señalada como uno de los responsables, ayudó a impulsar una moratoria sobre la soja producida en la selva amazónica, que ha contribuido a frenar su deforestación.

Mighty Earth celebra que se haya controlado la destrucción de la Amazon´´ia "sin embargo, hay que parar la deforestación del resto de América, que tiene un gravísimo impacto en las poblaciones locales".

Las escenas que muestra el último reportaje de la ONG revelan el brutal impacto que tienen los cultivos de soja en el bosque del Gran Chaco.

Con este reportaje quieren influenciar en la opinión pública, pero sobre todo en los responsables políticos y las grandes empresas de distribución alimentaria como Carrefour, Lidl, Tesco, Aldi, Marks and Spencer o Arnold Delhaize, citadas en el informe. Algunos de ellos ya les han contactado.

Interpelados por euronews, desde Carrefour aseguran que ya están tomando medidas para reducir el impacto de la producción de soja en los bosques de Sudamérica. Entre ellas, el desarrollo de alimentos para animales con proteínas vegetales alternativas a los transgénicos y apoyando iniciativas a favor de la producción de soja no procedente de terrenos deforestados.

Insisten en que hay más de 350 productos de su marca en la que la ausencia de soja transgénica está verificada hasta el origen.

La Federación Europea de Fabricantes de Alimentos FEFAC ha dicho a euronews que están trabajando en una postura común sobre la deforestación.

Sea como fuere, un informe reciente de la Agencia Europea del Medioambiente revela hasta qué punto Europa es dependiente de las importaciones de soja de América del Sur, destinadas en su mayoría al consumo animal.

EEA, Agencia Europea del Medioambiente.
La dependencia de la UE en el mercado de la soja EEA, Agencia Europea del Medioambiente.

La soja escondida que consumimos en Europa

Según el informe, Europa importó 46,8 millones de toneladas de soja y de productos derivados en 2016, de las cuales 27,8 millones provinieron de América Latina. Se requieren 8,8 millones de hectáreas para cultivar la soja que se importa a la UE, lo que equivale a un área mayor que la de Austria.

WWF
Proporción de soja utilizada en la producción de diferentes alimentos WWF

Según datos de WWF, cada europeo consume 61 kilos de soja al año. En su mayor parte sin saberlo. Por ejemplo, para producir 100 gramos de carne de cerdo se utilizan 51 gramos de soja. La ecuación es todavía más sorprendente en la producción avícola, en la que hacen falta 109 gramos de soja para producir 100 gramos de carne de pollo.

Mighty Earth
La larga cadena de la soja en Europa Mighty Earth

La soja como arma diplomática

La importación y exportación se ha vuelto tan importante que ahora es un arma diplomática global. China amenaza con utilizarla para responder a la guerra comercial abierta con Estados Unidos. China es el principal importador mundial (61% de la producción mundial) y EEUU es el primer productor y exportador.

Se especula con que China responda comprando más soja a Brasil y reduciendo sus importaciones desde Estados Unidos, lo que podría aumentar la presión para producir más soja en América Latina.

Las imágenes de satélite muestran la devastación causada en el antes "impenetrable" bosque del Chaco por esta "fiebre de la soja".

Copernicus / Sentinel
Campos de soja en Bolivia Copernicus / Sentinel