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Nueve días en un camión

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Nueve días en un camión

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Ruslan Novikov, camionero ucraniano, comienza a las afueras de Varsovia el viaje en su camión. A él se le unirá nuestra compañera Natalia Liubchenkova por un periodo de 9 días.

La cabina será la casa de Ruslan durante los próximos meses. Hay una cama justo detrás del asiento del conductor. Debajo hay una despensa llena de productos. Repleta, ya que lo más probable es que no vuelva a su hogar antes del verano!

La semana laboral comienza con la entrega. Lleva cajas de manzanas vacías a un cortijo. Mientras se produce la descarga, los propietarios de éste y el conductor mantienen una conversación amistosa. Este trabajo lleva 2 horas. Otras 5 se emplearon en cargar el camión nuevamente en otro cortijo cercano.

Descargar y cargar el camión tomó casi todo el día, pero aún así Ruslan está en condiciones de conducir hasta la medianoche. Luego se detiene en el estacionamiento, calienta su comida en la cocina de gas y ve una película en el ordenador.

Por la mañana temprano Ruslan se cepilla los dientes por la ventana del camión, se prepara un café y comprueba si su tiempo de descanso ha sido suficiente.

En todo momento el conductor debe tener en cuenta numerosas reglamentaciones para ocuparse de los trámites burocráticos y los problemas de logística. Conducir un vehículo pesado requiere también mucha concentración.

Nuestro camino se extiende a través de Alemania, donde Ruslan conduce todo el día con paradas obligatorias de 45 minutos cada 3 horas. El conductor usa este tiempo para cocinar y comer. Él nunca come en los restaurantes de carretera. También rellena los informes, juega o se pone al día hablando por teléfono con su familia y compañeros de trabajo.

Encontrar una plaza de estacionamiento libre y seguro antes de que su tiempo de conducción expire es a menudo un desafío.

En la mañana del tercer día cruzamos la frontera holandesa para entregar la mercancía. Luego conducimos a través de los Países Bajos para cargar el camión nuevamente. Entonces nuestro destino es España. Por delante quedan 1420 kilómetros a través de Bélgica, Luxemburgo y Francia …

Al quinto día llegaremos a nuestro destino, donde Ruslan debe tomar 45 horas de pausa ininterrumpida.

“A menudo, cuando se cumple el número de horas que nos permite trabajar por semana, estoy en Alemania o Francia… entonces ya no puedo seguir conduciendo porque me multarían y tampoco detenerme porque me multarían también. Debo llegar al hotel. El hotel cuesta 50 euros. Hace falta coger un taxi para llegar a él. Y además debes dejar atrás el vehículo cargado sin vigilancia, por lo que a veces regresas y la carga ya no está o la gasolina ha sido robada”.

Las 45 horas de semana laboral han terminado. Durante este tiempo el conductor no ha visto nada más que carretera y estacionamientos. Para descansar, elige un parking cercano a Tarragona. ¡Aquí la playa está a solo 500 metros de distancia!

Aquí se reúnen los camioneros durante los fines de semana. Algunos de ellos se conocen desde hace años, ya que se detienen en los mismos sitos. Hay conductores de Francia, España, Portugal, el Reino Unido y Alemania.

Después de compartir la bebida, varios conductores, en su mayoría portugueses, se cambian para cocinar. Como de costumbre, en la cocina de gas entre los camiones. Comen de una sartén común, cantan canciones y se ríen. Mañana será el comienzo de otra semana en la carretera.

Nataliia Liubchenkova:

“Y llegamos al día número 9, dejando atrás casi 4 mil kilómetros. 3953 kilómetros. Después de 9 días y estoy a punto de bajar aquí en Lyon muy pronto”.

Esta investigación fue habilitada por “Reportes en el campo”, un programa de la Fundación Robert Bosch alojado junto con la ONG de medios n-ost.