El ingeniero colombiano que colecciona 279 ediciones de 'Cien años de soledad' en 48 idiomas

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Por Euronews en español
Jorge Iván Salazar, coleccionista de 'Cien años de soledad'
Jorge Iván Salazar, coleccionista de 'Cien años de soledad'   -   Derechos de autor  AFP

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo...".

379 veces en 48 idiomas.

Casi 400 ediciones en 48 idiomas

379 ediciones de Cien años de soledad que guarda Jorge Iván Salazar, un ingeniero y coleccionista colombiano. Lleva 16 años recopilando versiones publicadas en todo el mundo de esta obra maestra de su compatriota Gabriel García Márquez, reconocido con el premio Nobel hace cuarenta años.

"Ediciones de Cien años de soledad en 48 idiomas tenemos albanés al alemán, árabe, armenio, azerí, bosnio, búlgaro, catalán, chino. Así hasta tamil, turco, ucraniano, uzbeko, vietnamita..."

Y eso que la primera vez que leyó la novela no pudo con ella.

"En el colegio realmente me pusieron a leer Cien años de soledad, pero allí realmente creo que ni siquiera la pude terminar porque era leerla por una nota y no le pude coger el gusto".

Guarda los libros en su casa en la ciudad de Armenia. Con muchas anécdotas, como la edición rusa sin las partes eróticas censuradas. O una pirata en chino de un traductor que le pidió al escritor que se la firmara.

"Le pidió que se la autografiara y Gabriel García le dijo 'Respete que esta es una división pirata y yo algo pirata no pongo mi firma', le digo "Maestro, yo permití que muchos chinos leyeran su obra. Es una obra muy importante y que trasciende los límites de la humanidad'".

Sin referentes para el Guinness de los Récords

Cuenta que García Márquez lo hizo dedicándosela'al mayor pirata del mundo'. Su favorita es una primera edición de 1967 de solo ocho mil ejemplares.

Salazar pidió al Premio Guiness de los Récords entrar en sus listas, pero le contestaron que no tenían un registro con qué compararlo.

Es lo de menos, este fan insansable sigue husmeando en plataformas digitales y mercadillos para enriquecer su tesoro, el devenir mágico de las siete generaciones de la familia Buendía que cambiaron la historia de la literatura.