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Análisis desde Italia: una crisis política que no beneficia a nadie

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Por Giorgia Orlandi  & Euronews en español
El primer ministro italiano Mario Draghi saluda a los legisladores al final de su discurso en el Parlamento en Roma, el jueves 21 de julio de 2022
El primer ministro italiano Mario Draghi saluda a los legisladores al final de su discurso en el Parlamento en Roma, el jueves 21 de julio de 2022   -   Derechos de autor  Andrew Medichini/AP   -  

Giorgia Orlandi, corresponsal de Euronews en Roma, escribe desde la capital de Italia para analizar la crisis de gobierno que ha llevado al país a unas elecciones anticipadas.

"A veces también los banqueros centrales tienen corazón": Así saludó un sentimental Mario Draghi al Parlamento italiano momentos antes de dejar de ser primer ministro.

Es una escena que encarna definitivamente el sentido del dramatismo que hay detrás de una de las crisis políticas más locas y completamente inesperadas que ha vivido Italia.

Después de que su dimisión fuera rechazada por el presidente italiano Sergio Mattarella, el Gobierno de Draghi conseguía ganar una votación de confianza, pero ya era demasiado tarde.

El Movimiento 5 Estrellas había presentado una lista de exigencias como condición para seguir en la coalición y empujó a otras fuerzas políticas a hacer lo mismo.

Las divisiones y los desacuerdos habían ido aumentando en el seno de la diversa coalición que se había mantenido hasta entonces gracias el liderazgo de Draghi y a la necesidad de dirigir el país a través de la pandemia y sus efectos económicos.

El voto de confianza, que tanto el presidente Mattarella como Draghi esperaban que sirviera de llamada de atención para restablecer las cosas, resultó no obstante ser un fracaso. Para entonces, tres de los socios de la coalición de Draghi ya habían retirado su apoyo. Nadie respondió realmente al llamamiento de Draghi a la unidad.

"¿Están preparados para reconstruir el pacto?", preguntaba el ex banquero central a los legisladores, implorando a las fuerzas políticas que renovaran y reforzaran un sentido de unidad que Draghi describió como "el único camino a seguir".

"No es necesario que me respondan, sino que deben esa respuesta a todos los italianos", añadía el primer ministro.

Unos días antes, alrededor de un millar de alcaldes, organizaciones empresariales, líderes sindicales y ciudadanos de a pie habían instado a Draghi a permanecer en el cargo. Así que es justo decir que el colapso del Gobierno y la salida de Draghi han defraudado de manera mayoritariamente a los italianos.

¿Podría haberse evitado esto? ¿Quién es el responsable? ¿Es sólo culpa de los partidos políticos, o es el sistema el que ha fallado? ¿Podría haber sido Draghi menos rígido, optando por un último compromiso? Yo lo veo como una mezcla de todo, pero está claro que hay una cuestión más grave de fondo. A lo largo de los últimos años Italia ha sufrido múltiples crisis de Gobierno.

El sistema político italiano ha sido muy frágil, con una crisis de liderazgo político que dura ya mucho tiempo. Pero ahora parece una crisis política que pocos italianos querían, ya que sólo el 30 por ciento quiere volver a las urnas.

Esto ha demostrado que la política italiana ha traicionado el único principio que mantiene unida una democracia: escuchar la voluntad del pueblo.