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Xylella, la bacteria asesina de olivos

“Corpo Forestale”, la guardia forestal italiana intenta dar con el misterioso asesino de olivos. Nos encontramos en la región de la Apulia, en

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Xylella, la bacteria asesina de olivos

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“Corpo Forestale”, la guardia forestal italiana intenta dar con el misterioso asesino de olivos. Nos encontramos en la región de la Apulia, en Salento, el tacón de la bota cartográfica italiana.
El enemigo invisible se llama: Xylella fastidiosa, una bacteria que se ha introducido en Italia procedente de Costa Rica. Una plaga peligrosa no solamente para los olivos sino para muchas otras platas, según han advertido las autoridades sanitarias europeas.

Un poco más lejos, cerca de Casarano, tenemos una cita con Antonio y sus amigos Gino, Giovanni y Giuseppe. Cuatro agricultores que no esconden su cólera al constatar el daño que la Xylella ha provocado en sus tierras. La bacteria ataca los haces vasculares de los árboles.

Los cuatro amigos contraatacaron cortando las ramas y troncos afectados.

Antonio De Pascalis, agricultor de Casarano:

“El principal problema es que tenemos 25 millones de árboles en la zona de Salento y, cada primavera, el insecto transmisor de la bacteria Xylella reaparece contaminando parcelas que, cada vez, son más extensas. Secan los árboles y esas parcelas contaminadas hacen que los los campos aparezcan con manchas, como un leopardo.”

Gino Rausa, agricultor de Casarano:

“¿Qué podemos hacer para las generaciones venideras? Hemos heredado estos campos de nuestros ancestros que hicieron enormes sacrificios para cuidar de estos olivos. Pero, ¿y nosotros? ¿Qué vamos a dejarles a nuestros hijos, a nuestros nietos?”

Giuseppe Ventura, agricultor de Casarano:

“Vamos a transformar toda la región en un cementerio, sí, todo morirá. Cuando nos levantamos cada día constatamos que, cada vez, más hay más olivos secos. Para nosotros, los agricultores, es una verdadera pena, nos duele.”

Antonio De Pascalis, agricultor, Casarano:

“La bacteria Xylella ha contaminado el 30% de los árboles de la zona de Salento. Lo que significa que el 70% podría ser salvado, por eso, nosotros, los agricultores, ponemos a disposición de este problema todo nuestro bagaje.”

Hoy en día, la bacteria está presente solo en el sur de Italia. A finales de 2013, los investigadores situaron el epicentro de esta plaga cerca de Gallipoli.

La enfermedad se extendió con una rapidez asombrosa. El temor, ahora, es que la bacteria pueda atacar otras plantas con alto valor económico como las fresas, los almendros o los ciruelos.

Tenemos una cita en Bari con Marilù, autora de una investigación sobre la bacteria Xylella. Millones de olivos podrían ser cortados bajo el pretexto de querer erradicar la plaga según ella. Marilú sospecha que, tras este problema, se esconden intereses políticos corruptos, proyectos especulativos de orden turístico. Marilú cree que la Mafia está detrás de este desastre agrícola.

Marilù Mastrogiovanni, periodista de investigación autoria del informe Xylella:

“En ciertos casos, el fiscal ha lanzado investigaciones y se sospecha que hay vínculos con el crimen organizado. Se trata de especulación por parte de promotores inmobiliarios.”

El comandante Silletti coordina la lucha contra esta plaga que, en el sur, se ha vuelto endémica. Se ha establecido una zona de contención para evitar que se progague a otras regiones. Pero, a pesar de ello, el insecto que transmite la enfermedad ha saltado el límite de seguridad trazado en la Apulia, generando otro brote.

Giuseppe Silletti, comandante del Corpo Forestale Puglia:

“Tenemos que ver cómo reaccionan los insecticidas, por supuesto, nadie cree que podamos erradicar, completamente, al insecto transmisor de la plaga, algo imposible. Pero si insistimos en los métodos que venimos aplicando contra la bacteria, obtendremos buenos resultados. Todo el mundo debe comprender que luchamos contra un mismo enemigo que se llama: Xylella fastidiosa.”

Nos encontramos, ahora, en Scorrano, una pequeña localidad en el sur profundo de la Apulia.

Luca dejó Milán para instalarse aquí, invertió 100 000 euros en una cooperativa. Este agricultor ecológico no cree en los métodos utilizados para luchar contra la Xylella. Se opone a la política regional de deber afrontar la plaga con la ayuda de productos químicos.
El mejor método, dice, es la poda y, de esta manera, él y sus compañeros, han conseguido ralentizar el plan impuesto por el comandante Silletti.

Luca Belletti, presidente de AMRITA en Scorrano:

“Este fenómeno, el que los árboles se sequen, existe desde siempre. Los hongos son los causantes de esta plaga así como el cambio climático. Durante la última década, la zona de Salento ha experimentado inviernos más fríos, veranos más secos, con épocas de lluvias inusuales. Estos son los factores responsables a los que añadimos esa sobredosis de pesticidas.”

Volvemos a Bari, entramos en la zona de seguridad del Instituto para la Protección de las Plantas. Maria, Oriana y Donato analizan las muestras de hojas procedentes del cordón sanitario impuesto por la Comisión Europea y que atraviesa el sur de Italia del Adriático al Jónico.

En el mundo existen unas 1 500 especies de olivos. Los investigadores esperan hallar la variedad más resistente contra la Xylella.

Hay una conexión entre la bacteria y la desecación de los olivos.

Donato Boscia, director del Instituto para la Protección de las Plantas:

“¿Por qué se secan? La bacteria actúa en el xilema y afecta hasta las hojas. La Xylella se introduce en los haces vasculares, los obstruye y los bloquea.”

Luca y sus colegas se autodefinen como “grupo de resistencia”, otro frente contra la plaga con argumentos que difieren de los del comandante Silletti y su equipo de agentes forestales.

Para este equipo de científicos, la bacteria Xylella no es la causante de la plaga y se opone a la tala y quema de árboles.

Oria se encuentra en el norte, lejos del cordón sanitario. La confirmación de un nuevo brote de contaminación muestra que las medidas de contención no han funcionado. Las autoridades han procedido a la tala de unos 7 árboles, unos 200 están en la lista de espera.

Carlo Ceglie, Comité de Resistencia de Oria:

“El plan a nivel italiano y europeo de tala masiva implica que una superficie importante en torno a la zona contaminada será talada: arrancar árboles centenarios y dejar una zona desierta durante años porque hay que esperar antes de replantar. ¿Aceptarán Portugal, Francia,==España== y otros países de la cuenca mediterránea que sus tierras se conviertan en desiertos?

La caza del asesino de olivos tiene un objetivo, erradicar los insectos que transmiten la bacteria: el más conocido es el Philaenus spumarius. Existen más de 30 insectos que, una vez infectados, pueden trasmitirla de árbol en árbol.

Los expertos aseguran que los métodos tradicionales deben sumarse a la tala y a los insecticidas para luchar de manera eficaz contra la plaga.

Giancarlo Biasco, biológo agrónomo de Lecce:

“Sacrificar cientos de olivos podría salvar a muchos otros y evitar que la bacteria se extienda por todo el país e incluso en Europa.”

Volvemos al sur, a Palmariggi. Aquí, encontramos árboles milenarios.

Muchos pertenecen a la familia de Raffaele Cazzetta desde generaciones. Él es uno de los grandes terratenientes de la región con más de 70 000 olivos.

Los pequeños productores, dice, deben unirse para luchar contra esta plaga y evitar que la enfermedad se propage con rapidez.

Raffaele Cazzetta, productor de aceite de olivo:

“Ven, vas a probar un aceite muy especial de árboles milenarios. Este aceite contiene la historia de nuestra tierra, de nuestra gente, de nuestra identidad, es la memoria de nuestra historia. Ahora, todos aquellos que nos dedicamos a esto tememos lo peor, que los olivos se sequen.”

Volvemos a Oria, Nino, de 77 años, aplica otro método. Considera que es más eficaz y menos drástico limpiar las partes infectadas en lugar de podarlas. Una tarea minuciosa que otros miembros del Comité de Resistencia de Oria están dispuestos a ejecutar cuando las autoridades decidan venir para imponer un cordón sanitario.

Nino Baldari, agricultor de Oria:

“Todos nosotros somos culpables de lo que pasa por haber abandonado el campo, sus cuidados ancestrales, como el arrancar manualmente la corteza muerta de los troncos y limpiar los árboles como se hacía hace 50 años. Nadie trabaja así hoy en día, por eso vengo, aquí, para estirpar este tumor de este árbol. Tenemos que devolver la vida a nuestros olivos y ellos sabrán devolvernos esa vida.”

¿Cuidar cada árbol de manera tradicional será suficiente para acabar con esta plaga?

La Unión Europea no está de acuerdo y ha impuesto un plan más radical con la ayuda de pesticidas y la tala masiva para evitar que la bacteria se extienda a otras zonas de Europa.

Giuseppe Silletti: El enemigo se llama Xylella

En la sureña ciudad italiana de Bari, Euronews tiene una cita con Giuseppe Silletti, comandante del “Corpo Forestale Puglia”, la guardia forestal de la región de Apulia.

Él coordina la lucha contra el insecto que transmite la bacteria Xylella fastidiosa. La Comisión Europea y el gobierno italiano han impuesto un cordón sanitario que atraviesa el sur de Italia de la costa adriática a la costa jónica. Les ofrecemos la entrevista íntegra en italiano con el comandante Silletti:

Giancarlo Biasco: Xylella es peligrosa

Las investigaciones sobre la Xylella fastidiosa, la bacteria asesina se han acelerado. Giancarlo Biaso, biólogo agrónomo basado en Lecce nos cuenta más en la siguiente entrevista en italiano:

Donato Boscia: Xylella obstruye los árboles

Euronews ha entrevistado al director del Instituto para la Protección de los Árboles de Bari, en primera línea contra la contención de la plaga producida por la Xylella. Pueden escuchar la entrevista íntegra en italiano pulsando en el enlace siguiente: