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Hungría, aquí se para el viaje

Cientos de refugiados se niegan a abandonar la estación de tren de Bicske en Hungría. La policía intenta hacerles subir en autobuses para conducirles

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Hungría, aquí se para el viaje

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Cientos de refugiados se niegan a abandonar la estación de tren de Bicske en Hungría. La policía intenta hacerles subir en autobuses para conducirles a un campo de refugiados del mismo nombre.

Temen que, si son registrados por las autoridades, no podrán continuar su viaje hacia otros países europeos y tendrán que tramitar su demanda en Hungría, país que a penas concede asilo y cuyos campamentos para refugiados son verdaderas cárceles sin asistencia humanitaria.

Toda persona que cruce la frontera húngara de manera ilegal tiene dos opciones si es arrestada: solicitar una demanda de asilo con el riesgo de esperar su tramitación recluida en un centro para refugiados o ser expulsada en menos de 48 horas.

Aún más cerca de la frontera austríaca, otro grupo de refugiados vió como el tren que les conducía a Viena se paraba cerca de Nagyszentjanos, otro de los campos de refugiados más temidos por los migrantes.

“No nos dejan ir al servicio. Llevamos más de 6 horas esperando, sin agua ni comida. No comeremos aunque nos den fruta puesto que estamos en huelga de hambre para protestar por este trato. Miren este hombre, enfermo, ni siquiera le dejan ir al servicio”, explica Batoul, refugiada siria procedente de Alepo.

El gobierno del populista, Viktor Orbán, ha dejado claro que ningún tren con escala internacional partirá de la ya tristemente famosa estación de Keleti en Budapest. Allí, se hacinan miles de personas que solo consideran Hungría una etapa obligatoria en un viaje que les conduzca a otros países de la Unión Europea.

La agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha pedido a Hungría, a través de su portavoz en Budapest, Babar Baloch, que aplique la legislación europea que regula el asilo:

Hace un mes, ACNUR difundió un video en el que explicaba su labor desde 1950 recalcando que su primera gran operación tras la Segunda Guerra Mundial estuvo centrada en la acogida de más de 200 000 personas que huyeron tras la revuelta de 1956, aplastada por las tropas soviéticas.